El linaje Saussure-Humboldt-Benveniste-Meschonnic La mejor defensa del idioma español consiste en…

El linaje Saussure-Humboldt-Benveniste-Meschonnic La mejor defensa del idioma español consiste en…

1Definir y asumir el lenguaje como la facultad humana de simbolización de lo real y no como un instrumento que solo sirve para comunicar ideas, sentimientos, emociones, etc. Asumir el lenguaje y la historia como una misma y única teoría; que el lenguaje y el sujeto surgieron simultáneamente. Por eso son históricos y se concretan en el discurso, como la historia.

2Definir y asumir la lengua como un sistema de signos en el que cada uno de sus componentes están inter-relacionados y lo que le suceda a uno de esos componentes afecta a los demás.

3Definir y asumir el discurso como el lugar donde se revelan las contradicciones de los sujetos es definir el sentido (es decir, la inteligibilidad) como lo estratégico del lenguaje y del sujeto y que en este último se producen y reproducen las ideologías que aseguran el mantenimiento del orden social o su transformación. Solo el discurso tiene sujetos y sentido. Ahí se juegan sus intereses objetivos o subjetivos. Toda atribución de sentido y sujeto al lenguaje o a la lengua es un uso semiótico, no lingüístico. Es igualmente válido para la doble metáfora “lenguaje del poder” y “poder del lenguaje o de la lengua”. El poder está en el sujeto y su discurso.

4Definir y asumir el signo lingüístico como radicalmente arbitrario y radicalmente histórico es eliminar para siempre el mito del dualismo metafísico, racionalista e historicista que afirma que el signo está compuesto de un significado y un significante y que el significado es lo importante y funciona como la totalidad de ese signo, con lo que esa metafísica del signo borra totalmente el significante. El signo es una unidad dialéctica con dominancia del significante y sin anulación o borradura del significado. La dialéctica es una unidad con dominancia. Si no lo es, es metafísica, humo.

Amplío los puntos precedentes con los siguientes:

5¿Por qué una nueva teoría del lenguaje y el signo para defender mejor nuestro idioma español? Porque la vieja teoría metafísica del lenguaje y el signo no funciona en el siglo XXI. Copiada y repetida, es lo más fácil.

6El efecto ideológico que produce el análisis de las obras literarias y artísticas cuando se usan conceptos de otras disciplinas como la música, la historia, la sociología, la política, el marxismo, la sicología, el sicoanálisis y las “ciencias duras” es el siguiente: una metaforización generalizada cuyo efecto ideológico y político es la incapacidad del analista para construir la especificidad de la obra de arte.

Un artista del pensar no es un repetidor de lo sabido. El infortunio más grande que puede ocurrirle a un sujeto consiste en no darse cuenta de que es un repetidor, incluso de sí mismo. Entonces se convierte en el necio de Gracián.

7En la sociedad dominicana existen, desde 1844 hasta hoy, dos repetidores emblemáticos: el pico de oro y el lengua de madera.

8Según Benveniste, todo sistema semiológico posee un método, un número finito de conceptos, un modo de operación, un dominio de validez, una naturaleza y un número de signos y un tipo de funcionamiento. Agrego yo: una epistemología para regular y determinar si tales conceptos están bien formados y aplicados.

9La lingüística es una ciencia, pero la literatura y el análisis de textos literarios, no. Describir cualquier idioma o lengua es el objetivo de la lingüística y para eso hay que plantear hipótesis y ensayar pruebas de laboratorio (espectrógrafo y demás aparatos). Pero en el análisis de textos literarios no hay nada que comprobar o desaprobar. Con el sentido, pluralidad infinita de un texto de valor, nada hay que comprobar en laboratorio.

10 Estas otras afirmaciones de Meschonnic, puntualizadas por Hugo Savino, en “Ponencias del coloquio Henri Meschonnic (SD: Editora de la UASD, 2014) son capitales para la mejor defensa del idioma español: a) Las lenguas no son maternas, sino las obras: b) No es el hebreo el que hizo la Biblia, sino la Biblia la que inventó el hebreo; c) Es el Corán el que continúa haciendo el árabe, y no el árabe al Corán; d) Joyce le hizo al inglés moderno lo que no se había hecho; Beckett le hizo al francés y al inglés lo que no se le había hecho; Cervantes, Quevedo, Góngora, Lope y Tirso le hicieron al español clásico lo que no se le había hecho: Dante y Shakespeare le hicieron al italiano y al inglés clásicos lo que no se le había hecho, pero ninguna lengua inventa a un escritor, porque no tiene sujeto. La lengua no tiene genio, el sujeto, sí.

Mi discurso le ha hecho al español dominicano, y al español en general, lo que no se le había hecho. Con “Lenguaje y poesía en Santo Domingo en el siglo XX” (1985); con “Política de la teoría del lenguaje y la poesía en América Latina en el siglo XX” (SD: Editora de la UASD, 1995), con la traducción de “Para la poética” (SD: De Colores, 1996); con “Política y teoría del lenguaje en España en el siglo XX” (1999) y con los números 6, 7 y 8 de la revista “Cuadernos de Poética” (SD: 1985-1986) se le dio el tiro de gracia a los discursos poéticos, históricos y filosóficos basados en la metafísica del signo.

La recepción y aceptación puede durar siglos, pero el golpe de bolsón y el tiro al blanco están dados. Sobre todo a los historiadores, marxistas o no, que nos cuentan cuentos a partir de la ideología racionalista de sus discursos escritos con las nociones de “la marcha de la historia, el progreso y el atraso, las tendencias de la historia en sus textos agustinianos, el destino, el ocaso, el azar, la representación historiadora del tiempo y la reconstrucción de los hechos pasados como unidad y verdad, la totalidad basada en la metafísica del signo”. Y a los filósofos, que con su manida noción de trascendencia tienen a Dios cogido por un dedo. Picos de oro y lenguas de madera aceitados para repetir a Platón-Aristóteles-Heidegger.

La teoría del lenguaje y el signo y los demás conceptos de la poética que los implica no volverá jamás a ser la misma de antes en la cultura de lengua española debido al efecto y al afecto que la antimetafísica le ha hecho a nuestro idioma. Lo repito: El golpe de bolsón y el tiro al blanco están dados.

Si se asume la definición del signo como radicalmente arbitrario y radicalmente histórico, la mejor defensa de nuestra lengua o idioma español estará en la capacidad de cada sujeto de aprender a describir y analizar los fonemas de nuestra lengua desde el punto de vista fonético y fonológico, así como el alfabeto de nuestro sistema de escritura a fin de deslindar su valor diferencial interno con respecto al código oral.

El intelectual ancilar que dice lo que sabe y no sabe lo que dice es el que el Poder y sus instancias favorecen porque, fatalmente, el poder de Estado y sus instancias no tienen otra teoría del lenguaje y el signo que no sea la de la metafísica. Esta es también la teoría del lenguaje y el signo que funciona, inconscientemente, en los sujetos de la ciencia y la opinión (doxa).