El inconsciente haitiano frente al conflicto con RD

El inconsciente haitiano frente al conflicto con RD

El comportamiento y el carácter social de los haitianos manifestado de forma recurrente dejan expresado las motivaciones represivas, de proyección y negación, pero también de resentimiento, de victimización y de formación reactiva, con que perciben a la sociedad dominicana. A esto se le reconoce como mecanismo de defensa del “yo colectivo” frente a los conflictos no resueltos de forma racional y madura, para responder de forma primitiva, inmadura, disfuncional, inadaptada y descompensada socialmente.

La sociedad haitiana no puede y no sabe cómo interpretar su propia realidad de país no viable, de desorganización social, de su atraso socio-económico y político, y de su falta de desarrollo social para organizarse a sí mismo y, muchos menos, para tener una explicación socio-cultural a sus comportamientos sociales. En la mentalidad del colectivo haitiano existe un sentido de pertenencia crónico, de forma no resuelta de que, parte de su territorio y riqueza están del lado Este de la Isla. La Independencia de 1844 de los dominicanos, después de 22 años de ocupación, ha quedado fijado en el inconsciente haitiano y lo han ido transmitiendo de generación en generación con actitudes emocionales negativas.

La sociedad haitiana ha sido ocupada, dirigida y asesorada por: franceses, españoles, americanos, ingleses, chinos, centro Americanos y, nadie, absolutamente ha podido organizarlos como grupo social, ni en el orden político, económico, socio-cultural e institucional para que pueda responder a los indicadores o determinantes de un Estado o nación, que se corresponda y se adapte al XXI. Lo percibido en la mentalidad y comportamiento de la sociedad haitiana es la expresión de un Estado fallido, patologizado, destructurado, incapaz de responder de forma institucional a los problemas acumulados durante siglos. Esto se debe a la ausencia de una clase gobernante, al primitivismo y a la ausencia de un desarrollo socio-cultural. La respuesta haitiana ha sido psicológicamente de victimización, chantaje, acoso moral, descrédito internacional, presión comercial, y una migración de contenido pasivo-agresivo, pero con un plan asumido y reforzado desde el inconsciente emocional colectivo. Esa percepción y realidad de Estado fallido y patoligizado, pero bien vendido por la sociedad haitiana, ha motivado que un grupo de países presionen y chantajeen a RD para que asuma el costo de pobreza, la desorganización y el atraso del pueblo haitiano.

La República Dominicana, también, ha preferido responder de forma mediática, desorganizada, sin estrategia y sin táctica geopolítica, y, mucho menos, sin transparencia institucional en la contratación de la mano de obra haitiana. Esa falta de política y de gerencia como país, nos ha llevado a no establecer ninguna política en varios órdenes: contrato de trabajo, migración, salud, comercio, derechos y deberes, respecto, límites, y cero tolerancia a la manipulación, chantajes, victimización, acoso moral frente a los organismos internacionales. Si continuamos sin poner reglas claras a las colonias, y continuamos sin hacer lo correcto y lo justo, para que unos pocos dominicanos se hagan multimillonarios a costa de un mercado no regulado. Ese comportamiento bipolar de nosotros, va a tener consecuencias negativas, riesgosas y de falta de capacidad organizativa geopolítica para responder a la “limpieza” del pasado, y a las salidas del espíritu conservador de los grupos atrasados de la sociedad dominicana. El inconsciente haitiano no duerme, más bien agoniza. El inconsciente dominicano se lo deja a las circunstancias. Los haitianos seguirán asumiendo las actitudes emocionales negativas: ira, rabia, enojo crónico, frustración, resentimiento, odio, venganza, etc. Los dominicanos debemos tener capacidad de diálogo, pero acompañado de dignidad, de consistencia y auto-determinación como nación independiente y soberana.