El hospital de Jimaní, General Melenciano

El hospital de Jimaní, General Melenciano

¿Quién fue el General Melenciano para que el hospital de Jimaní lleve su nombre? Cuando ocupé el cargo de director ejecutivo de la Comisión Ejecutiva para la Reforma del Sector Salud, desde el 2002 al 2004, me tocó ir a la reinauguración del hospital de Jimaní, que fue modernizado bajo el acuerdo del préstamo del Banco Mundial para la reforma del sector.

Al llegar bien temprano al hospital, ya estaban presentes las autoridades civiles y militares locales esperando al Presidente Mejía que había anunciado su presencia.

Luego de supervisar lo reconstruido y las instalaciones del sistema computarizado, pregunté a una de las autoridades presentes quién fue el General Melenciano. Me dijo de inmediato que había venido en la invasión del catorce de junio y que Trujillo lo había asesinado. Al escucharlo e identificar de inmediato el disparate, me dirigí a otra autoridad y éste me dijo que había peleado del lado constitucionalista en la guerra de abril del 1965.

Como cada vez que preguntaba nadie me pudo esclarecer mi desconocimiento, llamé a un amigo General retirado, historiador por demás, y al preguntarle me dijo de inmediato, ahora si me cogiste fuera de base, no sé quién fue. Sin darme por vencido, llamé a otro amigo General historiador y activo, y al igual que el anterior, tampoco supo decirme quién era y qué había hecho para recibir el honor de colocarle su nombre a un hospital.

Resistiendo darme por vencido, llamé a otro gran amigo historiador, esta vez con el rango de civil y de bajo perfil, y me dijo lo siguiente, cito: “Según Rufino Martínez en el Diccionario Geográfico-Histórico 1821-1930, José Melenciano nació en la Sección de El Naranjal, actual paraje de la Sección de los Bajos de Haina, común de San Cristóbal. Restaurador. Las revueltas que caracterizaron el escenario de la vida política de la Segunda República, diéronle la coyuntura de alcanzar relieve como hombre de armas.

Levantó un cuerpo de tropas de moral firme y definida que adquiriera en el curso de múltiples refriegas, cuya unidad de acción estuvo en las manos expertas del jefe. Fue la única fuerza irregular de todo el Sur que se mantuvo entera moralmente en la bravía región cibaeña.

Al proponerse Pablo López Villanueva reaccionar en favor de Báez, el año 76, cuando renunció el presidente González, acudió Melenciano, junto con Miches, del Seybo, al fracaso de aquel intento.

El mismo año corrió al Cibao, en defensa de la administración de don Ulises Espaillat. Llegó triunfante hasta Santiago. A poco de estar allí fue llamado para hacerles frente a los revolucionarios del Sur. Llegó a la capital y levantó el sitio mantenido por Valentín Pérez y Marcos Antonio Cabral.

La falta de unificación en el frente azul, al cual pertenecía, le inclinó a aceptar, unido a otros personajes valiosos del partido, la desesperada inconsecuencia de adherirse a la política de Buenaventura Báez a cambio de cumplir su última promesa de darle ambiente a las libertades públicas.

Y sucedió que, actuando en defensa de la última administración de Báez en el año 1877, volvió al Cibao.

Los generales a cuyo lado ahora luchaba, Damián Báez y Valentín Ramírez, dudaron de su fidelidad, y decidieron hacerle desaparecer. Con felonía le tomaron parte de su tropa y se la desarmaron; luego le prendieron, y mientras era conducido a Puerto Plata, en el camino le dieron muerte a los 37 años”.

Se hace necesario escribir la historia de los nombres de los hospitales y colocarlas en el mismo hospital, para la permanencia de la memoria histórica.