El glamour femenino
en las elecciones

El glamour femenino<BR> en las elecciones

Una de las pocas cosas positivas que está ofreciendo esta descolorida campaña electoral, es la sorprendente hermosura de las candidatas a cargos municipales y legislativos, cuya juventud y lozanía contrasta con la pobre representación masculina, con todo y el maquillaje de los póster, que son verdaderas obras de arte.

Dejando de lado el espectáculo de mal gusto del transfuguismo de los políticos, buscando ventajas en un constante traslado entre los principales partidos, ya frenada desde las sentencias finales de la Cámara Contenciosa de la JCE y olvidando las rencillas internas en la JCE, por ese afán de sobresalir de uno de la Administrativa, que hasta debe aparecer en la televisión para anunciar el tipo de bolígrafo que se va a usar el día de las elecciones, le queda al dominicano entretenerse con la contemplación de la belleza de las candidatas.

Apenas faltan diez días para las elecciones. Lo único que va perdurando son las imágenes de las bellas candidatas, muchas ofreciendo demostraciones de capacidad, y que bien pudiera ser un catalizador para ver si la fiereza de los políticos es frenada en sus dimensiones para asaltar los recursos que tendrán al alcance de sus manos de las más diversas formas, en especial aprobando proyectos y contratos jugosos en donde hay mucha “grasa” para repartir.

El que tantas mujeres bellas hayan decidido insertarse en los partidos, y optar por cargos electivos, es un síntoma alentador que abre una grieta de esperanza en el firmamento de la política criolla, en que una nueva camada de políticos reemplazará a los que, en los pasados 50 años, han hecho de la política una pocilga y un mercado de venta y compra de conciencias, con un enriquecimiento ilícito sin tapujos ni temores de que alguna vez deberán enfrentar las consecuencias legales de su latrocinio.

La hermosura de la mujer dominicana se ha visto reforzada de cómo una reina de belleza, dejando su cetro, decidió incursionar en un cargo municipal electivo de incierto triunfo, y otras hermosas damas, aprisionadas ellas en el paso de la edad, no dejan de ser bellas y están contribuyendo a llevar un hálito de renovación a la política criolla, dominada por hombres que ya nadie quiere ver como legisladores o como alcaldes, ni mucho menos como regidores.

Es necesario reconocer la valentía de esas mujeres, que dejando la tranquilidad de sus hogares o el placentero discurrir de sus existencias con sus círculos íntimos de familia y sociales, han decidido lanzarse a participar en una actividad que deberá ser el ejemplo con esa máxima aspiración de apoyar sus semejantes, rescatarlos de sus limitaciones y precariedades en que viven en sus barrios marginados.

Es un aire fresco de honestidad que tantas mujeres insuflarán a la política criolla. Ojalá que los votantes asimilen esos esfuerzos y recompensen sus sacrificios, aupando sus triunfos y esa decisión de tenderle a sus compueblanos una mano solidaria de apoyo. La presencia femenina quiso ser escamoteada por algunos dirigentes de los partidos principales, podría ser el arranque para que en las próximas elecciones, lástima que tardarán seis años, surja una nueva sangre más comprometida con la comunidad y con más honestidad.