El esperado viaje presidencial

El esperado viaje presidencial

Nuestro inefable presidente tiene un impresionante récord en viajes, conferencias y discursos internacionales. La oficina de prensa gubernamental da cuenta de sus ideas para resolver crisis mundiales y, sobre todo, dentro de sus numerosas conceptualizaciones, los parangones entre esas realidades y la nuestra.

Por lo anterior, siempre esperamos anuncios del presidente sobre un próximo viaje o periplo y nos ha surgido la idea de proponer a su elevada consideración los siguientes destinos:

Primero: Un recorrido por África subsahariana, que podría incluir la República Democrática del Congo, Somalia, Etiopía y otros países donde la hambruna cobra anualmente millones de vidas y donde es habitual ver seres humanos semejando esqueletos en movimiento clamando por un pedazo de pan.

Aquí el presidente podría llevar una gran parte de los millones de dólares que recibe la fundación global que él encabeza y repartirlos en forma de comida; segundo: Una estadía de dos o tres semanas en las poblaciones mexicanas dominadas por los Zetas y el Cartel del Golfo, para que los convenza del perjuicio del narcotráfico y lo horroroso de desmembrar y decapitar a seres humanos y tercero: Una travesía de varios días por Libia, junto a su amigo Gadafi, para orientarlo sobre la forma de apaciguar los ánimos de quienes tienen cuatro décadas bajo un régimen totalitario.

No sería una jornada tan placentera como viajar a Dubái disfrutando de la modernísima arquitectura de lujosos e impresionantes hoteles, ni tan reconfortante como la Zona Rosa mexicana o degustar banquetes y vinos con Gadafi, pero sería una forma de probar el poder resolutivo de  las brillantes conceptualizaciones o su   inutilidad cuando se requieren hechos y no palabras.