El discernimiento para el bien

El discernimiento para el bien

POR LEONOR ASILIS
El cristiano ha de discernir para el bien, pero debemos saber primero quien es cristiano. Cristiano es aquel que sigue a Cristo, hijo único del Dios vivo que es uno con el Espíritu Santo y que cuando vino al mundo pasó haciendo el bien hasta salvarnos de la condenación eterna.

¿Y nosotros, a quien seguimos?

Recordamos esto porque estamos viviendo momentos de gran confusión. Hoy vemos como la gran mayoría de la gente corre de trás de lo que está de moda, lo que está in; en nuestras latitudes, generalmente lo que viene del Norte, sin importar las repercusiones de sus acciones. Me estoy refiriendo precisamente a lo concerniente a nuestra fe: el Código Da Vinci, de Dan Brown.

La pagina www.conocereisdeverdad.org describe este fenómeno literario como un best seller mentiroso, que repite una antigua fórmula novelística: las viejas historias conspirativas que en el siglo XIX protagonizaban los jesuitas (ahora sustituidos por el Opus), hoy rellenadas con feminismo, new age, neopaganismo, juegos, misterios, pistas y persecuciones, en fin, una gran ensalada de mentiras.

Nos advierte que El Código Da Vinci es una novela de ficción anti-católica que está resultando ser un éxito de ventas en todo el mundo, y el mensaje que transmite la novela es básicamente el siguiente:

1.Jesús no es Dios: ningún cristiano pensaba que Jesús es Dios hasta que el emperador Constantino lo deificó en el concilio de Nicea del 325.

2.Jesús tuvo como compañera sexual a María Magdalena; sus hijos, portadores de su sangre, son el Santo Grial (sangre de rey = sang real = Santo Grial), fundadores de la dinastía Merovingia en Francia (y antepasados de la protagonista de la novela).

3.Jesús y María Magdalena representaban la dualidad masculina-femenina (como Marte y Atenea, Isis y Osiris); los primeros seguidores de Jesús adoraban “el sagrado femenino”; esta adoración a lo femenino está oculta en las catedrales construidas por los Templarios, en la secreta Orden del Priorato de Sión -a la que pertenecía Leonardo Da Vinci- y en mil códigos culturales secretos más.

4.La malvada Iglesia Católica inventada por Constantino en el 325 persiguió a los tolerantes y pacíficos adoradores de lo femenino, matando millones de brujas en la Edad Media y el Renacimiento, destruyendo todos los evangelios gnósticos que no les gustaban y dejando sólo los cuatro evangelios que les convenían bien retocados. En la novela el maquiavélico Opus Dei trata de impedir que los héroes saquen a la luz el secreto: que el Grial son los hijos de Jesús y la Magdalena y que el primer dios de los “cristianos” gnósticos era femenino.

Basta ya, de que Dan Brown utilice sus fantasías y cuentecitos tan entretenidos e interesantes, pero que ponen en peligro a tantos hombres y mujeres de todas las edades que por limitaciones de escrutinio pueden caer fácilmente en graves errores como el que esta pagina del Internet nos advierte.

Recordemos que llevamos el tesoro de la fe en vasijas de barro, y muchos martillos de plomo buscan romperlo.

Confieso públicamente que no he leído el libro ni he visto la película del Codigo Da Vinci, y que por supuesto no pienso ni leerlo ni verlo.

Así espero solidarizarme con los que estamos ofendidos por esta blasfemia contra Jesús y su Iglesia, pidiéndole a Él que perdone y toque los corazones de aquellos que producen, promueven y consumen este tipo de obras a cambio de unas cuantas monedas al estilo de Judas.

Leonor.asilis@verizon.net.do