El deterioro acecha al Metro

El deterioro acecha al Metro

En este país, ser padre de familia equivale a tener una patente, muy respetada por las autoridades, que permite a cualquier ciudadano tomar los espacios públicos para provecho propio. Por eso, la parte baja del elevado que pasa sobre la París con Duarte, José Martí y Juana Saltitopa, y algunos puentes peatonales, están convertidos en mercados públicos. Por eso hay paradas de guaguas del transporte público en sitios insólitos.

El Metro de Santo Domingo, la solución de transporte más costosa y de menos alcance, ya comienza a ser víctima de estas acciones. Los entornos de algunas de sus paradas han sido tomados por vendedores y los choferes han instalado sus paradas. Predomina un hedor inaguantable de basura y orina. Por otra parte, algunas escaleras mecanizadas están fuera de servicio por averías que no han sido corregidas.

Hay que evitar que las obras del Metro sucumban a la arrabalización y a la falta de mantenimiento. Hay demasiado dinero invertido en esta obra y sería imperdonable dejarla a merced del deterioro y la ocupación por mercaderes y transportistas. Por la indiferencia conque asumen la ocupación del entorno de las estaciones, las autoridades parecen declarar su incompetencia. No dan señales de querer asumir los costos políticos de la recuperación de los espacios invadidos. Es un caso típico de irresponsabilidad social agravada.

¿Arbitraje por Loma Miranda?

Sería interesante saber cómo el Estado dominicano perdería sus derechos sobre el territorio nacional hasta verse impedido de declarar parque nacional un enclave que entre sus recursos naturales tiene yacimientos de ferroníquel. Ejecutivos de Falcondo Xstrata Nickel hablaron ayer de la posibilidad de llevar a arbitraje internacional el asunto en caso de que terrenos que poseen en Loma Miranda sean declarados como reserva ecológica.

Hasta donde se cree, el Estado concedió a Falcondo autorización para explorar la zona y sus posibles riquezas de subsuelo. La concesión de permiso de explotación conllevaría otros requisitos y negociaciones entre el Estado y la firma minera. Ahora ha salido a relucir la figura de un posible arbitraje internacional contra el país, en caso de que haga uso de sus derechos de soberanía y declare Loma Miranda como zona protegida. El caso se pone interesante.