El caudillo dirigió ese partido desde 1964 hasta el día de su muerte

El caudillo dirigió ese partido desde 1964 hasta el día de su muerte

POR LEONORA RAMÍREZ S.
El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) era Joaquín Balaguer y viceversa, por lo que esa condición, y no el destino, impidió que en esa organización floreciera la palabra democracia en el contexto de la selección del candidato presidencial.

Durante 28 años nadie pudo arrebatarle la postulación para ocho procesos electorales, y a quienes se atrevieron a enfrentarlo, como Francisco Augusto Lora y Fernando Álvarez Bogaert, no les quedó más remedio que el destierro en otros partidos.

Sólo alguien de las entrañas del PRSC puede explicar el porqué de tanta concentración de poder y de veneración al mismo tiempo.

En tal sentido, Carlos Rafael Goico Morales, vicepresidente en 8 de los primeros 12 años de gobierno de Balaguer, refirió en 1994 que nadie le ganaba al caudillo en unas elecciones internas porque los demás dirigentes se auto castraron.

Una versión más reciente, ofrecidas a Hoy por Álvarez Bogaert, es igual de contundente: “Balaguer hay que verlo con sus luces y sombras. Sus luces eran el manejo del Estado y el ahorro del dinero para invertir, pero tenía un apegamiento total al poder”.

Eso explica por qué fue el candidato de ese partido de 1970 a 1994, y en el 2000.

Balaguer asumió por primera vez el poder en 1966, cuando todavía estaban muy abiertas las heridas del golpe de Estado a Juan Bosch en 1963, y la revolución de Abril de 1965 con la que se pretendía retornar a la  constitucionalidad perdida.

El Partido Reformista, como se denominó esa organización política hasta 1982, lo proclamó como candidato presidencial, y a Lora como su compañero de boleta para la vicepresidencia de la República.

Ese binomio obtuvo 769,265 votos, mientras que sus contrincantes principales, Juan Bosch y Antonio Guzmán, 525,230 sufragios.

LA INCIPIENTE REELECCION

El primero de julio de 1966 Balaguer asumió la presidencia, y dos años después se creó el “Movimiento Nacional de la Juventud”, que dirigía Víctor Gómez Bergés en apoyo a la reelección éste.

La primera crisis del partido por el tema del relevo ya estaba en ciernes, por lo que en febrero de 1969 Porfirio Dantes Castillo instituyó el “Frente Nacional Reformista”, que promovía como candidato a la presidencia a Augusto Lora, pero éste no aceptó alegando que se debía realizar una convención nacional para la selección del candidato.

Las confrontaciones entre Balaguer y Lora se debían, de acuerdo con Álvarez Bogaert, al incumplimiento de un acuerdo no tácito mediante el cual el entonces mandatario se comprometió a cederle el turno al vicepresidente en los comicios de 1970.

El 27 de junio de 1969, en una comparecencia transmitida al país por la televisión, Balaguer anunció que asumía el control del Partido Reformista, desplazando de ese puesto a Lora, quien posteriormente calificó a la reelección como una “hidra de siete cabezas”, y en 1970 fundó el Movimiento de Integración Democrática (MIDA).

El 10 de enero de ese año, siendo todavía vicepresidente, denunció la expulsión de dirigentes reformistas que se oponían al continuismo de Joaquín Balaguer.

A fines de febrero de 1970 la convención nacional del partido postuló al ex mandatario como su candidato, y lo propio hizo el Movimiento Nacional de la Juventud. El 25 de marzo, dos meses antes de las elecciones, aceptó la propuesta de la cual salió triunfante.

FALTANDO A LAS PROMESAS

En abril de 1974 las candidaturas del Partido Reformista y el Movimiento Nacional de la Juventud ya estaban definidas con Balaguer, quien aceptó la repostulación  a través de una comparecencia televisada efectuada el 29 de marzo de 1974.

Durante la misma explicó que se había visto obligado a variar la promesa hecha en 1970 “de ser el último gobernante dominicano que se sucediera en el ejercicio del poder a sí mismo, ya que un país pobre, en pleno inicio de su desarrollo, no puede darse el lujo de emprender las reformas requeridas por los nuevos tiempos en forma violenta y trastornadora”.

Para 1978 logró su cuarta nominación, y en una ceremonia realizada en el  Congreso Nacional, el 27 de febrero de ese año, ofreció para un próximo período “no el gobierno que me han impuesto hasta ahora las circunstancias, sino el que llevo desde niño prendido a lo más limpio de mis sueños, y a lo más puro de mis ideales como hombre público y como dominicano”.

Para acompañarlo en la boleta originalmente se seleccionó a Álvarez  Bogaert, pero éste renunció por contradicciones con grupos que estaban opuestos a esa postulación, y por tercera vez se seleccionó a Goico Morales.

CON LA MISMA FIRMEZA EN LOS 80

Joaquín Balaguer salió del poder tras una aplastante derrota del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en 1978. Pese al deterioro del Partido Reformista en términos de imagen, porque arrastraba la mano dura de los 12 años y la conculcación de los derechos fundamentales en ese período, el caudillo se veía a sí mismo, y la misma percepción la tenían muchos de sus seguidores, como la única carta de triunfo.

Por tal motivo se le escogió de nuevo el 28 de marzo de 1982 para las elecciones presidenciales de ese año, durante una convención  en la que obtuvo 298 votos de un total de 318 delegados.

La vicepresidencia se la disputaban Víctor Gómez Bergés, Ramón Emilio Jiménez, y Álvarez Bogaert, quien obtuvo esa nominación con 236 votos, mientras que Gómez Bergés alcanzó 20 y Jiménez 5.

Al cabo de cuatro años los errores del  PRD le despejaron el camino hacia el Palacio Nacional, por lo que el manto de la predestinación que tanto enarbolaba, lo convertía en el candidato indiscutible del partido que dirigía de manera centralizada.

LA FUNDACIÓN DEL PR

Según los datos que aparecen en el portal del PRSC,  el Partido Reformista se fundó el 21 de junio de 1963, mediante la fusión del Partido Revolucionario Dominicano Auténtico (PRDA) y el Partido Acción Social (PAS).

Entre los mentores de esa fuerza política se citan a Lora,  Quirilio Vilorio Sánchez, Altagracia Bautista de Suárez, Leopoldo Pérez Sánchez, Roque Eurípides Bautista, José A. Quezada T, Rafael Vidal Martínez, Camilo Casanovas, Raúl G. González, Rafael Bello Andino  y Guarionex Lluberes Montás.

La Junta Central Electoral  (JCE) reconoció a la entidad el 20 de abril de 1964, después que Augusto Lora y  Delfín Pérez elevaron una solicitud a ese tribunal.

Sus símbolos son un gallo y un machete verde y su lema es “ni  injusticias ni privilegios”.

Sus mentores entendían que Balaguer, que se encontraba en el exilio desde 1962, era la pieza fundamental para participar en un ajedrez político que hasta ese momento estaba difuso por las convulsiones sociales que generaron el golpe de Estado de 1963, los gobiernos del Triunvirato y la revolución de 1965. 

Al cabo de 19  años el Partido Reformista se adhirió a la doctrina social cristiana, que propugna por el respeto a la dignidad de las personas, el bien común y el principio de subsidiaridad.

En una convención efectuada el 27 y 28 de marzo de 1982, la entidad adoptó la referida corriente, convirtiéndose en Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).

LA VIGENCIA DEL CAUDILLO

Balaguer nació el primero de septiembre 1906 en Navarrete, Santiago, y murió el 14 de julio del 2002, en Santo Domingo, a los 96 años. Se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Domingo, y se inició en la vida política durante la invasión militar norteamericana que se prolongó de 1916 a 1924, y frente a la cual asumió una actitud nacionalista.

El caudillo fue un cercano colaborador del dictador Rafael Leonidas Trujillo, en cuyo período de 30 años ocupó varias posiciones, inclusive la presidencia.

Entre esas funciones subsecretario de educación y de la presidencia, vicecanciller, embajador en varios países hispanoamericanos y en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), secretario de Educación, canciller y vicepresidente de la República.

Trujillo lo designó como presidente en 1960, y en esa posición se mantuvo hasta 1962.

Participó en las elecciones de 1966, manteniéndose en el poder durante 12 años en los que diezmó, a sangre y fuego,  a los grupos de izquierda que les eran contrarios.

Cuando nadie lo creía posible, retornó al poder en 1986 con una actitud más democrática con relación al derecho a las libertades públicas… los ocho años de democracia que instauraron los gobiernos perredeístas fueron definitivamente irreversibles.