El canal cuatro

El canal cuatro

CHIQUI VICIOSO
Existen en nuestro continente unos treinta y cinco mil (35,000) canales de televisión: unos dos mil doscientos setenta y uno (2,271) sistemas de cable y unas seiscientas mil personas (600,000) suscritas a cable y DTH, cifras importantes cuando se comparan con Europa (con 1,700 canales de televisión) y los Estados Unidos, unos cien.

Este ano próximo, la intelectualidad dominicana debería orientar sus esfuerzos hacia los medios de comunicación, particularmente la televisión y la radio, ya que el 2006 se iniciara con serios recortes en los presupuestos para la educación y salud, que solo se podrían paliar haciendo de la televisión y la radio instrumentos fundamentales para enfrentar el déficit.

Esto significa ampliar el énfasis de los medios, que es el entretenimiento y lo informativo, hacia un redescubrimiento de quienes somos los y las dominicanos y cuales son nuestras necesidades, recordando que hay otra dominicanidad en el interior del país, y otra en los Estados Unidos y Europa, es decir, un Santo Domingo en el norte.

Sugiero entonces para el canal 4 lo que le propuse a TELESUR, el nuevo canal de televisión, auspiciado por Venezuela, con Argentina, Cuba , Uruguay y Brasil, y que pronto, si Héctor Olivo cumple su palabra, (que ya comprometió mediante la firma de un convenio de colaboración, gratuito para el país), podremos disfrutar en Santo Domingo, a saber:

1.- Utilidad: Aunque la televisión es «placer y entretenimiento» aspiramos a que sea algo necesario y útil. ¿Que quiere decir útil? Que tenga contenidos que orienten y eduquen a la población en aspectos tan fundamentales como su salud y educación. Para ello recomendamos contactar a las agencias de Naciones Unidas (UNICEF, FAO, UNIFEM, UNESCO, FNUAP, PAHO) que ya tienen una producción de videos y películas que puedan donar al canal, en lo que la televisora comienza a desarrollar sus propios contenidos sobre estas áreas.

2.- La «dimensión de genero»: El Canal 4 necesita aplicar la dimensión de genero en toda su programación, es decir, enseñar como se construye lo femenino y lo masculino a partir de una diferencia real que la biológica y como esa construcción que se hace es desigual y se refleja de modo inmediato en el lenguaje. En un país con una tasa tan alta de violencia y mortalidad femenina, urge revisar los contenidos.

3.- Niñez: En nuestro país, a raíz del proceso electoral, el UNICEF desarrollo un programa que se llamo: EL PAIS QUE QUEREMOS, donde la niñez expreso su sentir sobre el futuro político de la nación y sus candidatos. Este concepto de país que queremos podría ampliarse a todos los ámbitos del quehacer nacional y debería ser un programa conducido por niños y niñas -para la niñez-, con la asesoría de organismos específicos para el sector.

4.- Envejecientes: Una población que no se aprovecha, en términos de su experiencia y conocimientos acumulados, es la envejeciente. Sería bueno estudiar la programación cubana con este sector: sus Clubes de Abuelos, programas de entretenimiento y sus campanas especificas sobre, por ejemplo, su salud: la necesidad el complejo B para el desgaste físico y emocional; de calcio (sardinas) para la osteoporosis; y de ejercicio regular, entre otros.

5.- Juventud: Los problemas principales que enfrentamos con este sector derivan de la exclusión social de la juventud en la conducción de la nación; la droga; la importación de modelos foráneos, como las gangas o bandas barriales; y el no- reconocimiento de los aportes culturales específicos (música, moda, lenguaje y otros), de la juventud. Habría que crear un Consejo Asesor Juvenil para la programación específica, para y con los y las jóvenes, para el Canal 4.

6.- Emigrantes y Emigrantes Retornados: Hay poblaciones dominicanas en prácticamente todo el mundo que necesitan información y asistencia sobre sus desafíos y derechos como emigrantes. Sugiero estudiar el modelo de El Salvador, donde se creo todo un Ministerio adscrito a la Cancillería para los Salvadoreños en el exterior, y el de Colombia, el cual ya venimos implementando en el aspecto de capacitación diplomática y consular en la Escuela Diplomática. También sugiero poner un énfasis especial en las jóvenes mujeres y hombres traficados al exterior con fines de explotación comercial y sexual. Hay que alertar a la población sobre el tráfico y la trata y sus métodos de reclutamiento; y de ser posible crear un programa especial para migrantes que se llame el regreso, o al regreso.

7.- Cine y Cortos Televisivos. Sobre el cine se podría crear un programa que se llame: «La películas que nunca se ganaron un Oscar»; y una serie de cortos sobre las figuras históricas, educativas, culturales, científicas, y políticas con que ha contado y cuenta el país. Cortos con crónicas y reportajes, entrevistas, información sobre otras nacionalidades: «Así son ellos», humor, cocina latinoamericana, y geografía, entre otros temas.

8.- Consejos Honoríficos del Canal 4: Además de los cuatro ya sugeridos: Mujer, Niñez, Juventud y Envejecientes, propongo uno conformado por académicos reconocidos de las universidades a nivel nacional y de las universidades de Estados Unidos, Europa y El Caribe, con buenos programas de estudios Afro-Americanos; Facultades de Historia Caribeña y Latinoamericana, Africa y Europa.

9.- Conversión en Secretarias Suplementarias: Así, el Canal 4 redimensionaría y multiplicaría su potencial como Secretaria complementaría de Educación, Salud y Cultura, mientras el gobierno se entretiene en construir la ciudad que sonó desde niño, y la intelectualidad dominicana en reconstruir el país que necesitamos.