El arte de saber utilizar el  color

El arte de saber utilizar el  color

EFE. Reportajes. A medida que se cumplen años el rostro evoluciona y demanda un maquillaje que aporte frescura y disimule las arrugas. A priori, ningún color está prohibido, basta con aplicarlos con cierto arte.

Aunque la edad no es una excusa para cambiar de maquillaje, lo cierto es que con el paso de los años, muchas mujeres no se sienten cómodas con el habitual. La explicación la encontramos en que la piel ya no es la misma, ha envejecido y la expresión cambia.

Llegado este momento, lo ideal es observar las necesidades de la dermis y aplicar cosméticos que se fundan en ella, al mismo tiempo que aviven la mirada y aporten frescura.

“El maquillaje es un arte, una forma de expresión que cada persona utiliza a su antojo con el fin de realzar su belleza”, explica el maquillador Pedro Cedeño, quien asegura que hoy más que nunca sirve de terapia a muchas mujeres para mostrar el lado más amable de la crisis”.

“A partir de los 45 años, el objetivo del maquillaje es camuflar las arrugas y aportar luminosidad al rostro, un trabajo que antes de nada requiere corregir ojeras, camuflar granitos, manchas y rojeces y dar luz a las zonas oscuras del rostro”, añade Cedeño, que aconseja utilizar cosméticos “hidratantes y reafirmantes”.

No hay nada prohibido.  Una vez que están hechas las correcciones es el momento de aplicar la base. “Lo ideal es  un tono más claro que la piel y si el fondo tiene efecto ‘lifting’ mucho mejor, ya que estos productos tienen mayor capacidad para mimar y cuidar mucho más la piel”, puntualiza el maquillador.

A continuación se debe poner el color, un arte que requiere la destreza suficiente para evitar salir a la calle con una máscara. Este año arrasan las cejas dramáticas, las pestañas con mucho “rimmel”, los labios bien perfilados y coloreados en rojo pasión, un “look” muy favorecedor.

El maquillaje se debe empezar por los ojos. Como con el paso del tiempo los párpados  pierden su firmeza, es conveniente desestimar las texturas en crema, ya que el producto se introduce en los pliegues de la piel y multiplica las arrugas, lo mismo ocurre con los tonos nacarados.

Una vez elegida la sombra en polvo, se aplica muy poca cantidad sobre todo el párpado. Después se trabaja la fuerza y la intensidad de la mirada con sombras más oscuras o lápices marrones, negros, grises y azules, colores que otorgan protagonismo a la mirada. Por último, la mascara de pestañas aporta  longitud y vida. El tiempo también se encarga de desdibujar las cejas. “Un buen maquillaje lleva implícito peinarlas y repasarlas con un lápiz de manera sutil y siguiendo su línea natural”, dice el experto.

Resulta muy atractivo un ligero rubor en tonos rosa o mandarina sobre la manzanita de los pómulos. “Los terracotas suelen favorecer menos”, apunta el maquillador.

La boca es el centro de todas las miradas. Antes de aplicar el color, se debe delinear, perfilar,  para corregir las imperfecciones. Si tiene los labios finos es mejor darles volumen con tonos naturales y brillantes.

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Trucos del color

Dar color al maquillaje es un arte que requiere la destreza suficiente como para evitar salir a la calle con una máscara.  La boca es el centro de todas las miradas. Antes de aplicar el color, se debe perfilar para corregir las imperfecciones. Si tiene los labios finos es mejor darles volumen con tonos naturales y brillantes, aunque no tiene que renunciar a colores rotundos.