El Apetito sexual
¿Cómo saber que todo marcha bien?

El Apetito sexual <BR><STRONG>¿Cómo saber que todo marcha bien?</STRONG>

POR ANNA JIMÉNEZ
No todos tienen el mismo nivel de “apetito sexual”. Hay algunas personas que son muy sexuales y les gusta hacer el amor muy seguido, otras no tanto y para otras simplemente el sexo no es su prioridad. De todas formas, eso no quiere decir que no quieran a su pareja, sino que simplemente no son muy sexuales.

Para algunas personas es normal tener relaciones sexuales cinco o seis veces a la semana, otras están satisfechas con sólo dos o tres, algunos lo estarán con cinco al mes o tal  vez dos. Y no es que no sean felices, ni que tengan frustraciones (para todo hay excepciones), pero es su “termostato”, así nacieron sencillamente.

Lo que habría que determinar es qué es lo “normal para cada uno”. Tal vez tú quieras cinco a la semana y ella quiera cinco al mes. ¿O no?. Y eso a la larga va pesando más y más.

Pero habría que hablarlo y buscar una media entre los dos.

Algunas veces cede ella, otras tú… es mejor que esas veces hagan el amor con calidad y no nada más por cumplir, como puede suceder en el matrimonio (es muy común, ya que no todos los días se amanece con unas ganas locas de hacer el amor).

Hay mujeres muy cerradas para manifestarse sexualmente. Algunas de las razones encuentran su origen en la educación religiosa y escolar, el pensamiento influyente de algunos de sus amigos, su pasado, temperamento, entre otras variables. Pero eso no significa que no puedan cambiar. Es cuestión de “negociar”, hablar, pedir lo que deseas y que te lo pidan, tener confianza al máximo, decir en la cama todo lo que se te ocurra, por más tonto o estúpido que pueda parecer, perder el miedo al ridículo y aprender a reírse de las “fallas” que puedan haber al momento del sexo, para que encuentres emoción en lo que haces, provocando una verdadera entrega, sin poses, con el único objetivo de disfrutar con tu pareja la entrega de amor de ese momento. Leer ayuda mucho Si para ser un buen profesional tienes que estudiar cinco años en una Universidad y luego emplear otro tiempo para maestrías y postgrados, además de los esfuerzos para ser buena en otras oficios, como cocinera, por ejemplo, tienes que leer muchas recetas y ponerlas en práctica; para ser culto tienes que leer, para ser artista tienes que estudiar teatro, actuación, etc. Entonces, si quieres ser buen amante tienes que leer, ver, buscar información y llevarla a la realidad, ensayar con buen sentido del humor hasta que te quede bien.

No se nace sabiendo ser buen amante, se aprende y no solo en la cama. Lo aprendes investigando, leyendo revistas

especializadas, consultando el Internet y conociendo tu cuerpo, explorándolo. Eso no significa que seas depravada, simplemente que en ocasiones hay cosas que si no las ves en algún lugar o te das a la tarea de comprender sus por qué, jamás se te van a ocurrir. Digo si no estudias el código penal no puedes saber el “artículo X” y citarlo cuando es propicio.

Es muy chévere compartir con tu pareja la búsqueda de información para hacer más placenteras las relaciones, auxiliándote de todos los recursos disponibles, comprar algún librito de masajes, de posiciones, etc. Todo eso va abriendo la mente de las personas y vas aceptando la sexualidad como lo que es, algo natural del ser humano, por lo que no hay que avergonzarse.

Conoce tu cuerpo para obtener el máximo placer

El orgasmo femenino ha estado siempre rodeado de cierto halo de misterio, pero también de una inusitada fascinación que puede explicarse por el hecho de que, a diferencia del orgasmo masculino, visible por la eyaculación de semen, el orgasmo femenino carece de señales evidentes que prueben su obtención. Lo único en lo que todo el mundo está de acuerdo es que no existe un patrón similar para el orgasmo femenino.

Diferentes mujeres experimentan distintas sensaciones, intensidad y duración, de ahí la dificultad a la hora de describir qué es exactamente. De lo que no hay duda es de que las mujeres saben que son capaces de sentir varios tipos de orgasmos: uno de ellos es el que se produce por la estimulación del clítoris, el otro, es el uterino, que se expande por todo el cuerpo en forma de intensas oleadas.

Y es que el orgasmo es simplemente el incremento en el momento en que la mujer está excitada, del riego sanguíneo en la zona de la vagina. De esta manera se lubrican e inflaman los labios interiores y exteriores de esta parte del cuerpo y del clítoris. Durante este periodo de excitación, la estimulación intensa, tanto física como psíquica, hace que la vagina, el esfínter anal y el útero se contraigan en espasmos simultáneos.

La sangre se agolpa en este área y luego vuelve a fluir a su sitio de forma repentina y muy rápida. La explosión entera no suele durar más de cuatro a veinte segundos, con unos intervalos de menos de un segundo entre las tres a seis primeras contracciones.

Aún así, muchas mujeres experimentan orgasmos que pueden durar más de sesenta segundos. Para ser más exactos, según los expertos, existen cuatro etapas en lo que se denomina el ciclo de respuesta sexual de la mujer: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Sin embargo, estas fases no tienen un marcado inicio o final, sino más bien ocurren como un proceso continuo durante la respuesta sexual.

En la mujer, este ciclo dura unos 15 minutos, a diferencia del hombre que usualmente llega al orgasmo entre 3 y 5 minutos.

La anatomía y la fisiología son factores que influyen en que unas mujeres puedan llegar al clímax con mayor o menor facilidad, que haya muchas incapaces de alcanzarlo e incluso que otras sean capaces de disfrutar de orgasmos múltiples y encadenados. Las mujeres que tienen un clítoris mayor que la media o que está situado de forma que la raíz del pene lo roza durante la penetración, estimulan más su excitación, consiguiendo orgasmos más duraderos.

Aunque parezca increíble, al orgasmo también se le puede llamar si es que no acude a la primera. Pero para hacerlo es preciso conocer nuestra anatomía y fisiología: factores decisivos que influyen en que unas mujeres lleguen al clímax con mayor o menor facilidad o que haya mujeres que no lleguen casi nunca.

Sólo una de cada tres mujeres alcanza el orgasmo sin dificultad cuando los hombres eyaculan, casi por norma general (aunque hay excepciones) disfrutan del orgasmo. Sin embargo, sólo una de cada tres mujeres alcanza el orgasmo sin dificultad. ¿Cuáles son las causas? ¿Es falta de deseo? ¿Es desmotivación? ¿Falta de interés? ¿Una pareja inexperta o poco cariñosa? Quizás sí, pero a todo eso pueden añadirse causas de tipo fisiológico que toda mujer debería conocer.

Es importante saber que la mayoría necesita que el clítoris sea estimulado directamente para poder llegar al orgasmo. Es decir, no basta sólo con la penetración para que una mujer llegue al orgasmo. En muchos casos, durante la penetración vaginal, el clítoris no recibe la necesaria estimulación, por eso se debe recurrir a la estimulación manual, oral u otras posiciones que proporcionen una estimulación directa y satisfactoria.