EFE entrevista a doña María Ugarte

EFE entrevista a doña María Ugarte

Santo Domingo (EFE).- La española María Ugarte recibirá este martes el Premio Nacional de Literatura dominicano, un galardón que recae en una mujer a punto de cumplir 92 años, que fue alumna del poeta Antonio Machado y compañera de clase del filósofo Julián Marías.

Para esta historiadora, investigadora y periodista segoviana, el galardón, otorgado por el ministerio de Cultura dominicano y por la Fundación Corripio, es un reconocimiento a toda una vida de trabajo en el país caribeño.

Con una memoria y una precocidad envidiables, a los 15 años terminó el bachillerato y a los 19 se graduó con mención extraordinaria en la facultad de Filosofía y Letras (sección Ciencias Históricas) de la entonces Universidad Central de Madrid.

“Sí, gané el premio extraordinario, y eso que competía con dos sacerdotes”, dice a EFE con una carcajada.

En esas mismas aulas compartió pupitre con el filósofo Julián Marías, pero años antes, en Segovia, Antonio Machado fue su profesor de francés y perceptiva literaria en el Instituto de Segunda Enseñanza.

“Claro, claro que le recuerdo. Yo tenía unos 11 años. Machado era de esas personas que se te quedan grabadas para toda la vida, era un hombre descuidado en su aspecto, no era viejo pero lo parecía, caminaba lentamente, y era sumamente amable con los alumnos”.

Poco después de graduarse, se casó con Constant Brusiloff, un profesor ruso de la Universidad Central, y justo cuando estaban en plena luna de miel en Covadonga (Asturias), en 1936, estalló la guerra civil.

Brusiloff comenzó a trabajar en Bilbao para la embajada rusa como traductor e intérprete.

Al avanzar las tropas de Francisco Franco, María Ugarte, con su hija casi recién nacida en brazos, se embarcó en un carguero que navegaba desde Asturias hasta un pueblo vinícola en el oeste francés, cerca de Burdeos, donde después se reuniría con su esposo.

Sin embargo, en 1939, María Ugarte decidió regresar a España para visitar a su padre, que estaba gravemente enfermo en Galicia.

A la espera del barco que la llevaría a tierras gallegas y que salía de Bilbao, se alojó en la casa del escritor Pío Baroja, en la localidad navarra de Vera de Bidasoa.

“Pío Baroja estaba muy retraído y asustado, claro, estaba en territorio de Franco. Pero guardo un buen recuerdo, hasta me enseñó cómo se hacía la mantequilla casera”, rememora.

Mientras, su esposo se exilió de Francia a la República Dominicana y María Ugarte le siguió los pasos desde Madrid.

Y así, huyendo de la dictadura de Franco, pasaron a otra, la de Rafael Leónidas Trujillo. En 1940, Ugarte y su marido se instalaron en la colonia agraria Medina, en San Cristóbal, cerca de la capital dominicana, junto con otras nueve familias españolas que también habían sido recibidas por el dictador dominicano.

Tras contraer paludismo, Ugarte y su hija se trasladaron a Santo Domingo. Allí comenzó “la otra vida” de María Ugarte.

Así, realizó investigaciones en los archivos de la Universidad de Santo Domingo y participó en la elaboración de diecinueve tomos de una colección de documentos históricos por el centenario de la independencia dominicana (1844).

Después pasó al ministerio de Relaciones Exteriores, donde organizaba los archivos y dirigía sus publicaciones, hasta que el que fue su esposo, que se había trasladado a la embajada rusa en Venezuela, comenzó a enviarle afiches comunistas al ministerio.

“Así que, antes de que me cancelaran, renuncié”, afirma con rotundidad.

En 1948 comenzaría también en Santo Domingo su aventura periodística en el recién fundado periódico El Caribe, en el que trabajó hasta 1950 y luego de 1966 hasta 2000.

María Ugarte, que fue la primera periodista femenina de El Caribe, hizo de todo: su primera noticia fue la de dos “mujeres de la vida, dos prostitutas” que se mataron una a la otra.

Coordinó también una página escolar, que fue la que dio voz a un grupo de muchachos que después se convertiría en la Generación del 48 dominicana.

Posteriormente, en el suplemento cultural de El Caribe escribió cientos de artículos y crónicas literarias.

Y aún hay más: publicó cinco libros sobre monumentos coloniales dominicanos, además de otras publicaciones.

Ugarte, que este miércoles cumple 92 años, continúa escribiendo: “No sé si disparates o no, pero ya he comprobado que no puedo estar sin hacer nada”.

Siempre con sentido del humor, dice que el martes, cuando reciba el premio sólo dirá “gracias”, porque sabe lo desagradable que es cuando “una persona se está siempre repitiendo”.