Editorial

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“Siempre existe un alma que recorre la Tierra en busca de su[br]otra parte, para que ambas puedan colocarse en el pedacito [br]vacío del cielo y, de esta manera, completar la Creación.”[br][b]Paulo Coelho[/b]

Estamos viviendo tiempos de crisis en todos los órdenes, donde la violencia física y emocional recrea los escenarios más íntimos del hogar y donde la salida primaria para las desavenencias es el rompimiento definitivo. El divorcio en las parejas suele ser la solución espontánea de los matrimonios con el menor asomo de problema. Muy pocas veces se evalúan las causas que motivaron el distanciamiento u ocasionaron el desamor. La ruptura llega incluso a matrimonios de muchos años, y las nuevas parejas desenfadadamente afirman que si les va mal, sencillamente se separan. Estas realidades, que probablemente han crecido estadísticamente de forma desmesurada, presenta un problema que no está precisamente en el matrimonio en sí, sino más bien en el momento de la elección. Pienso por mi parte que esta importantísima decisión con frecuencia se festina y la desesperación y la superficialidad con que se maneja la elección de la pareja que ha de compartir nuestro espacio de vida, desencadenan los conflictos de esta equivocación. Y es que podemos guardar momentáneamente dos piezas que no encajan de un rompecabezas, intentando que con los años sus bordes se moldeen para ajustarse perfectamente, pero al cabo del tiempo, esas piezas siguen siendo las mismas: no encajan porque no son las apropiadas. Es por ello tan importante la búsqueda previa, algo que sencillamente descuidamos. Una búsqueda que sin embargo, forma parte del propósito de nuestras vidas: encontrar nuestra otra mitad. Esa alma gemela que sin duda existe, para, como bien expresa Paulo Coelho “completar la Creación” y en consecuencia, completarnos nosotros mismos, complementarnos, y animarnos en la perfección. Pero ¿cómo sabemos quién es el correcto?. “La felicidad es una lotería” suelen decir, y si bien tiene algo de verdad, no es absolutamente cierto. Dice Coelho que “para encontrar a tu otra parte deberás correr riesgos: fracasos, decepciones, desilusiones”, pero lo que nunca debe pasar es que te canses de buscar el amor. Esa chispa que te impacta sin saber por qué, que te penetra lo más recóndito de tu ser haciéndote sentir que lo conoces de toda la vida, es posiblemente el inicio del amor, de ese reconocimiento de nuestra otra mitad, aún sin saberlo. “Es posible conocer a la otra parte por el brillo de los ojos. Así desde el inicio de los tiempos, las personas reconocen su verdadero amor”, dice Coelho en su libro “Brida”. Pero lo más importante es que después de encontrarlo, justo después de ese primer impacto, iniciemos la construcción del amor. Esto significa que debemos colocarnos nuestra armadura de tolerancia, de perdón, de humildad, para poder ajustar las diferencias, y solucionar los conflictos como eficaces guerreros del amor. Porque nada destruye la comunión tan rápido como la arrogancia, la autocomplacencia y el orgullo empedernido. El orgullo erige murallas entre las personas; la humildad construye puentes. La humildad es como el aceite que suaviza las relaciones y lima las asperezas. La humildad no es pensar menos de ti mismo sino pensar menos en ti mismo. Por eso la Biblia dice: “Revistánse todos de humildad en su trato mutuo” , porque sólo a través de la humildad es posible cosechar el perdón, arma poderosa en el difícil equilibrio entre las parejas.

Intente encontrar su otra mitad si está solo, no importan los años ni las desavenencias que hayan tenido. Si está acompañado y la ilusión se ha escapado, intente descubrir dónde ha fallado y actúe en consecuencia. Despierte el amor en su corazón, ábrale las puertas de la ilusión, abónelo con detalles y ternuras y revístalo de alegrías. Cuando nos entregamos al amor auténtico, una lluvia de bendiciones nos acompañarán siempre.

“La otra parte es ni más ni menos que la otra mitad perdida[br]de nosotros mismos, nuestro complemento.[br] Es otro ser imperfecto como nosotros,[br]pero que a nuestro lado y con su luz,[br]hace que todo se perfeccione e ilumine a nuestro alrededor”[br]P.C.

En nuestra edición especial con motivo del Día del Amor y la Amistad, les regalamos una real historia de amor: Mariasela Alvarez y Alberto Del Pino, quienes confiesan que están viviendo una de las mejores etapas de su vida en común. Pero además, interesantes reportajes, reseñas de las más lindas bodas de la temporada y las actividades más relevantes de la quincena, hacen de esta edición una interesante opción de contenido.

¡Feliz Día de San Valentín!, ámense mucho y que Dios los bendiga.

Hasta la próxima.