Doña Zoraida Heredia (responso)

Doña Zoraida Heredia (responso)

Doña Zoraida Heredia puede definirse como una elegante dama, recatada y serena, perteneciente a una estirpe de maestros de esos que cada vez son más escasos. La notable profesora cerró sus ojos para siempre la pasada  semana.

Me tocó la dicha de tenerla a mi lado en la  última foto de ella en vida, donde llena de alegría la semana anterior  nos entregó en la Academia de Ciencias  el título de “Profesor Meritísimo” con el  que nos honrara la universidad UNICA. El gran Ortega y Gasset definió los hombre en dos grupos “los ocupados y los preocupados”, creemos que doña Zoraida perteneció a ambos grupos, su fecunda obra de maestra por más de 60 años, habla de una gran entrega magisterial, esas que hoy son nostálgicas ante la realidad de la educación y el magisterio de estos tiempos.

Al mencionar esto, recuerdo desde mi infancia temprana el conocerla en una foto en el álbum familiar, yo recién nacido – hace varias décadas – en que ella y un grupo de compañeros que laboraban en la Secretaría de Educación junto a mi padre, visitaron mi casa con motivo de mi nacimiento.  Pero  no obstante la serenidad con que gobernó su persona, en todos los medios donde laboró, desde la escuelita provinciana hasta las  encumbradas aulas universitarias, defendió siempre con verdadera dignidad  la educación dominicana en términos de nacionalismos y conceptos  culturales propios, rebelándose siempre a  las deformaciones  e imposiciones  de otros patrones educativos distantes de nuestra idiosincrasia.

Esa digna dama, de espíritu  generoso y enamorada del magisterio, fue  siempre para los Silié una tía,  en afectos y por relación con la cercanía  a  la familia; cuando  el tío, Fernando Silié Gatón, fue Secretario de Educación ella fue Subsecretaria, como siempre muy eficiente. Por  esa relación familiar una de mis primas Eleonor Grimaldi Silié, en su condición de educadora estuvo siempre muy cerca de ella y fue su  “hija postiza”.

Del libro de Eleonor, “Ideas para Enseñar Educación, Historia y Literatura Infantil”, tomo  los datos siguientes sobre la querida profesora: “Nació en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, un 18 de Mayo del año 1922, cuando aún se encontraba el país bajo el gobierno de los ocupantes norteamericanos. Doña Zoraida inició su labor docente en la ciudad en San Cristóbal el 16 de septiembre del año 1937. En esta ciudad unió su vida al educador y poeta Manuel  Suncar Chevalier, a quien profesó un amor inconmensurable. Con él procreó a Héctor y Bárbara, a quienes se consagró con esmero.

En el libro encontré una poesía de la prima Nora a Doña Zoraida, y qué mejor que un poema para despedir de este lecho terrenal a esa quijotesca alma grande del magisterio. “Tu eres maestra/mujer de imponente figura y recia personalidad/ Tus pasos firmes y seguros son dignos de imitar/Tu voz mesurada es reflejo de un resonante murmullo/Tu sonrisa melodiosa, expresa ampliamente tu corazón/   Nos enseñaste a pensar en los infantes y sobre todos en los de menos suerte/ Piensas siempre en la patria y en toda la humanidad/ Tu reflexión, siempre va unida, con la voz de causas justas/Nos contagias con tu alegría e imprimes al trabajo tu energía/Tu pensamiento y claridad, siguen vigentes, Zoraida Heredia: Eres Señora, rico tesoro de un continente.” ¡Descanse en paz, distinguida profesora!