Disturbios, reclamos y marchas electoreras

Disturbios, reclamos y marchas electoreras

Los paros en los hospitales públicos convocados por el Colegio Médico Dominicano (CMD), tras la elección de Waldo Ariel Suero en la presidencia del gremio, y los disturbios escenificados en la UASD, constituyen acciones irresponsables, provocadoras y repudiables de una dirección política opositora, que aspira a revertir violentamente su desventaja en las encuestas de cara a la elección presidencial del 15 de mayo.
Aunque lo niega, dentro del cálculo de Luis Abinader, candidato presidencial del PRM, de su equipo y los partidarios radicales subyacentes, sobresale la espeluznante probabilidad de que un enfrentamiento entre manifestantes y policías arroje el saldo de una o varias muertes, tragedia sangrienta que pudiera manipularse conforme a sus intereses y potenciar un dramático descenso en la popularidad de la reelección del Presidente Danilo Medina.
Esa aspiración opositora ha quedado desvanecida como glóbulos de aire, convertidas en burbujas sus inveteradas denuncias sobre la economía, las graves falencias sociales e institucionales y la corrupción política atribuible al Gobierno, razones poderosas para jugar demagógicamente con las necesidades sociales de la gente, exponiéndolas en las calles, como párvulos, a la reconocida violencia policial.
No son los médicos y enfermeras los únicos que requieren mejores sueldos y prestaciones, Aumentos necesitamos casi todos: guardias, policías, bomberos, pensionados, obreros, domésticas, empleados públicos, privados y profesionales de todas las disciplinas. El reclamo del 5% del PIB para la salud es extemporáneo, eventualmente formaría parte de la Ley de Presupuesto 2017.
En cuanto a la UASD, y el caos de 170,000 estudiantes, la incapacidad de las actuales autoridades se ha escudado detrás de los grupos radicales, permitiéndoles promover desórdenes reclamando un aumento presupuestario que el mismo rector Grullón sabe que el Gobierno de su partido no está en condiciones de cumplir.
Indudablemente, son disturbios electorales.