Dios tiene una idea mejor

Dios tiene una idea mejor

Veamos un ejemplo de cómo Dios obra a menudo, con tanta tranquilidad que usted no puede verlo o escucharlo. La cuarta parte del libro de Génesis está dedicada a un hombre joven llamado José. Lo que le sucedió no era justo. Pero Dios hizo algunas cosas increíbles a través de ese hombre. José nació en lo que llamaríamos una familia disfuncional.

Conspirando con su madre, Jacob timó a su propio hermano Esaú, y le robó su derecho a la primogenitura engañando a su padre. Y esto fue en una época donde el derecho de primogenitura de una persona significaba prácticamente todo para la siguiente generación. La bendición oficial de un padre, que por tradición siempre era para el primer hijo varón, llevaba consigo enormes derechos de jactancia, sin mencionar la herencia de propiedad que iba con ello.

Finalmente sentó cabeza y tuvo una familia, siendo José el undécimo hijo. José tenía diez hermanos mayores y permítame decirle que (esos hermanos eran tremendos!

[b]A(Papá te ama más a ti)![/b]

La historia de José comenzó con un acontecimiento específico que ocurrió cuando él todavía era un niño. Los diez hermanos mayores de José ya habían visto que su padre amaba a José más de lo que amaba a ninguno de ellos. Y ellos odiaban a José mucho más Ay no podían hablarle amistosamente@. Para empeorar las cosas, tuvo un sueño en el cual todos su hermanos estaban atando gavillas en el campo, y él sencillamente insistió en decirles acerca del sueño: AOs ruego que escuchéis este sueño que he tenido. He aquí, estábamos atando gavillas en medio del campo, y he aquí que mi gavilla se levantó y se puso derecha, y entonces vuestras gavillas se ponían alrededor y se inclinaban hacia mi gavilla@.

(Esta no era una buena historia para contarles a personas que ya lo odiaban! Y eso los llevó a un plan para matar a José. Pero aun entonces, Dios estaba en control de todo. Rubén uno de los otros hijos de Jacob, tuvo lástima de José y convenció al grupo que echaran a José en un pozo en lugar de matarlo ellos mismos. Rubén tenía planeado regresar al pozo y rescatar a José tan pronto como los demás hermanos se fueran. Pero Rubén nunca tuvo la oportunidad de consumar su plan. Una caravana de mercaderes madianitas pasó por allí, en camino a Egipto y los hermanos vieron una mejor manera de deshacerse de José; sacaron a José del pozo y lo vendieron por veinte piezas de plata.

Cuando José llegó a Egipto, los madianitas lo vendieron como esclavo a la casa de un hombre llamado Potifar, el capitán de la guardia de Faraón. Génesis nos dice que a pesar de todo el Señor estaba con José.

[b]No importa que tan feo sea el dolor[/b]

)Ve usted las buenas nuevas en este pasaje? He aquí la primera parte: No importa cuáles sean sus antecedentes o qué tan profundo sea el dolor por el que ha estado pasando, el Señor estará con usted.

Dios puede tomar ese rechazo, ese dolor, esas heridas, todas esas dificultades sicológicas, y aún hacer algo con ellas en su vida, Eso feo Dios lo puede hacer bueno.

Y he aquí su prueba: Dios estaba con José, que estaba en una situación peor que la que la mayoría de nosotros jamás tendrá que soportar y, sin embargo, Dios lo bendijo.

Usted quizá conozca la siguiente parte de la historia. La esposa de Potifar comenzó a desear a José. La Biblia nos dice por qué a ella le gustaba: Él era de gallarda figura y de hermoso parecer. Él tenía buena apariencia y la esposa de Potifar no estaba ciega. Ella le hizo una proposición sexual a José, tan audaz como puede una persona: A(Acuéstate conmigo!@. La respuesta de José no era lo que ella esperaba: Pero él rehusó y dijo a la mujer de su amo: Estando yo aquí, mi amo no se preocupa de nada en la casa, y ha puesto en mi mano todo lo que posee. No hay nadie más grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado, excepto a ti, pues tú eres su mujer. )Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios?

Pero la esposa de Potifar no se dio por vencida. Un día ella agarró a José por su túnica y trató de llevarlo a la cama. En lugar de eso él se salió de la túnica y corrió hacia la puerta. Pero más tarde ese día, ella lo acusó con falsedad frente a su esposo, y Potifar encerró a José en la cárcel. Él fue a la cárcel por una mentira muy, muy fea.

En realidad José hizo lo correcto; pero por un tiempo hacer lo correcto no parecía hacerle ningún bien a José. Algunas veces, a corto plazo, hacer lo correcto puede costarle a usted mucho de diferentes maneras. Pero el Señor siempre está con nosotros, él nunca permite que vayamos mucho más allá de lo que podemos manejar. Dios siempre tiene algo mejor en mente. El tiene un plan y lo ejecuta a su manera, aún cuando nosotros no lo podamos entender en su comienzo. (Revista Enfoque)