Diego de Ocampo peligra

Diego de Ocampo peligra

El pico Diego de Ocampo, la más alta eminencia de la cordillera Septentrional con 1,249 de altitud, peligra el tesoro aún no destruido de su riquísima flora, fauna y biodiversidad.

Es un juicio de valor que dispone de las referencias del estupendo poema que en forma de reportaje redactara el corresponsal de El Nacional, Rafael P. Rodríguez, el 29 de agosto último.

Recordamos algunos que en fecha 08-02-09, el titular de Medio Ambiente, doctor Jaime David Fernández Mirabal, designó, enfático, al ingeniero Manuel Estrella como administrador del monumento ecológico supremo de la cordillera norte de la isla Española.

A su vez, el ingeniero Estrella anunció un plan de trabajo mancornado con SOECI y procurar el dinamismo económico de 17 comunidades, pero el proyecto parece que fue truncado porque la chimenea de Gonzalo no pudo encenderse.

Diego de Ocampo dispone de un almacén hídrico colosal que sustenta una red de hilos de aguas prodigioso de donde nacen El Peñón, Arrenquillo, Quingua, Aloncito, Las Lavas, Arroyo Juan, Los Mameyes, El Ranchito, Los Higos y Pescado Bobo, tributarios todos de Bojonico.

El doctor José de Jesús Jiménez Almonte obtuvo con el presidente Joaquín Balaguer en noviembre de 1961 promulgar la ley 5697 que dispone zona vedada al pico y también el presidente Balaguer promulgó el decreto 233 del 30-07-1996 que consagra al pico Reserva Biológica.

Diego de Ocampo, que insisto debe cambiársele el nombre por doctor José Jesús Jiménez Almonte, es depositario de una flora de 400 especies, nueve diversidades de orquídeas, doce bromelias y más de un centenar de helechos.

Es preciso que alguien asuma el relevo de la instancia inerte que dice cuidar al tesoro más grandioso de la cordillera Septentrional junto a Quita Espuela.