Diálogo desconcertante: sombreros sin cabezas

Diálogo desconcertante: sombreros sin cabezas

En medio del desconcierto y dislocación predominante en actores e instituciones políticas-partidarios, el Gobierno ha convocado un dialogo a través del CES. Además de carecer de legalidad está careciendo de legitimidad. De llegar a acuerdos serán inefectivos, parciales y tardíos, al menos para elecciones de la próxima semana.
Ese desconcierto y dislocación es manifiesto:
El actual titular del Ministerio de Obras Publicas financia, profusa y evidentemente, documentales de “rendición de cuentas” exaltando figura de su predecesor que hace 6 meses dejó de ser ministro para convertirse en candidato presidencial. Ante exigencias, la JCE, en lugar de aplicar sanciones inmediatas reacciona poemáticamente: anuncia que “apoderará” su burocracia para “después de comprobadas” puedan “servir de base” a aplicación de sanciones que, obviamente, llegarán tarde.
El candidato gobiernista desarrolla publicidad que constituyen negaciones de posiciones oficiales del Gobierno que pretende continuar. Uno de sus eslóganes, “oportunidad para todos”, implica implícitamente admisión que se gobierna para pocos, privilegiados, coincidiendo con críticas opositoras y discrepando de su mentor que dibujó, el pasado 27F, un país donde pobreza y desempleo no constituyen urgencias.
La Vicepresidenta, aspirante a reelegirse bajo rumores públicos que sustituirá al candidato presidencial ante el cada vez peor posicionamiento del PLD, incurre en dislocamientos tales que llega a promover a candidatos opositores.
Un miembro de la JCE se rasga las vestiduras, descargando su ira sobre la prensa y se declara de luto hasta tanto se rindan informes delo que pasó en las elecciones del 16F; evidenciando que él -¿todos los demás miembros?- desconocen lo que debieron conocer por ser titulares de ese organismo, testimoniando su incapacidad de controlar procesos administrativos.
Esta incapacidad de control, abona percepciones que manos pro-gubernamentales intervinieron activamente en el colapso del 16F. Así se percibe. Lo prueban las protestas y repudios más dirigidos contra funcionarios gubernamentales que contra JCE. Es la misma percepción que el Gobierno valora tanto que pretende manejarla mediáticamente pero que ya encuentra resistencia en una juventud rebelde.
Siendo el Gobierno parte causante de la crisis, convoca un diálogo a través de un organismo que le es asesor, pretendiendo convertirse en juez. El partido opositor puntero, inexplicablemente, acepta involucrarse en ese retozo que pudiera conspirar contra sí mismo, orquestando un desconcierto pandemoniante.
Afortunadamente, sectores políticos-partidarios están resistiendo el juego montado por el Gobierno y protagonistas de las protestas escenificadas resisten a quienes pretenden compensar la ilegitimidad del CES dándoles participación pasiva, optando por montar diálogo paralelo.
Ningún acuerdo útil y convincente emanará del diálogo parcial, sin legitimidad. Lo que emane será tan tardío que llegará como cuando llegan sombreros después que cabezas han rodado.

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