Detienen indultos previstos para ayer

Detienen indultos previstos para ayer

POR DIEGO PESQUEIRA
Más de 500 reclusos que iban a ser indultados fueron devueltos ayer a sus cárceles desde la Iglesia la Paz, en el Centro de los Héroes, luego que el presidente Hipólito Mejía decidiera no firmar el decreto con el perdón presidencial y dejar esa responsabilidad al presidente entrante Leonel Fernández.

La decisión del presidente Mejía se habría producido cuando más de 500 presos esperaban el decreto con el perdón presidencial en la Iglesia la Paz del Centro de los Héroes donde se iba a celebrar una misa de acción de gracias.

La fuente que ofreció la información dijo que el procurador general Víctor Manuel Céspedes Martínez dejó a los presos en la Iglesia y fue a la presidencia en busca del decreto, pero para sorpresa de los presos, regresó sin él.

La fuente dijo que el presidente Mejía se resistió a firmar el decreto por la cantidad de críticas que recibió el proceso de selección de los presos.

Tan pronto se conoció la información sobre la negativa del presidente, los presos fueron regresados a sus respectivas cárceles.

La fuente dijo que ayer, en horas de la tarde, Céspedes Martínez gestionó ante el presidente, en procura de tratar de hacerlo cambiar de posición.

Sin embargo, la fuente dijo que los funcionarios vinculados al proceso mantienen la esperanza de que podría firmarlo.

El proceso que se siguió para la selección de los presos que serían indultados produjo múltiples críticas sobre alegados actos de corrupción para favorecer delincuentes de amplio historial.

La crítica más reciente la hizo ayer el coordinador de la Pastoral Penitenciaria, Fray Arístides Jiménez Richardson, quien afirmó que la comisión de indultos trabaja inmersa en la politiquería y con falta de equidad, utilizando algunos presos enfermos como escudo para indultar otras gentes amañadas que no merecen esa gracia».

Sostuvo que la gente que trabaja en la comisión de indultos no entra en razón y ha convertido la gracia del perdón en «un carnaval o circo de mal gusto», que atropella las funciones del Poder Judicial.

Manifestó que por razón de los indultos el país hace el ridículo internacionalmente debido a que la gente se pregunta cómo puede ser posible que el poder Ejecutivo ponga en libertad más presos que cualquier tribunal del país.

Jiménez Richardson dijo no entiende las razones por las que la Suprema Corte de Justicia no ha reclamado el respeto de su espacio.

«No hay condiciones morales para que la Pastoral Penitenciaria pueda formar parte de la actual comisión de indultos», precisó.