Despiden líder izquierda San Salvador

Despiden líder izquierda San Salvador

SAN SALVADOR (AFP) – Decenas de miles de de salvadoreños participaron este domingo con camisetas y banderas rojas en el emotivo sepelio del emblemático líder comunista de la ex guerrilla Schafik Handal, coreando la consigna de «¡Se queda, el comandante se queda!».

En un ambiente dominado por la emoción y un desborde sin precedentes de participación popular, el cortejo fúnebre se inició en la estatal Universidad Nacional de El Salvador, en sector norte de la capital.

El ataúd fue cubierto con la bandera nacional azul y blanco y otra roja del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda).

Para que unas 100.000 personas, según los organizadores, lograra ver los restos de Handal, el féretro color café fue conducido en el vehículo que el dirigente utilizó en la pasada campaña electoral de 2004, llamado el «Schafik móvil».

La carroza lucía cubierta de flores y llevaba además de la bandera nacional y la del FMLN la del Foro de Sao Paulo, que aglutina a los partidos de izquierda del continente.

Imponiéndose al bullicio de la multitud, el tañido de las campanas de catedral anunció la llegada de los restos del líder, que falleció el martes a los 75 años, víctima de un paro cardíaco.

En el cortejo fúnebre caminaron desde la Universidad Nacional, la esposa de Handal, la rusa Tania Bichkova, el coordinador del FMLN Medardo González, el ex presidente de Nicaragua Daniel Ortega, y decenas de delegados extranjeros que llegaron al sepelio.

Frente a la catedral solo logró ingresar el vehículo mortuorio debido a que la plaza se encontraba totalmente abarrotada por la multitud.

Los presentes, algunos con lágrimas en los ojos, entonaron repetidas veces el himno de la izquierda latinoamericana que reza «el pueblo unido jamás será vencido», coreaban «¡Schafik, Schafik!» y «¡se queda, mi comandante se queda!».

El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez ofició la misa de cuerpo presente sobre una tarima en el atrio de la catedral, acompañado del rector de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA), José María Tojeira y otros sacerdotes.

La multitudinaria concentración, tuvo momentos de apremió por cuanto muchas ancianas, y niños sufrieron desmayos y eran atendidos por las brigadas de Comandos de Salvamento.

Como mudo testigo de la multitudinaria concentración, jamás vista en El Salvador, figuraba la bandera nacional azul y blanco a media hasta en el Palacio Nacional, y una estatua del asesinado arzobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero, que se levante al costado oeste de la catedral metropolitana.

Una marea roja de militantes y simpatizantes del FMLN cubrió las tres plazas del centro histórico de la capital, y todo el tráfico automotor fue suspendido por la policía en la zona de la ceremonia.

«Estar reunidos esta mañana en la presencia de Dios es un compromiso. El compromiso de construir juntos, ejerciendo conscientemente la ciudadanía un mundo justo, fraterno, solidario y abierto a Dios: que descanse en paz Schafik Jorge», exclamó Rosa Chávez.

El prelado recordó que Handal dijo en una entrevista: «deseo ser recordado como lo que he sido, yo no prefiero que se me hagan elogios infundados (…) yo soy enemigo de eso, y si me van a recordar que me recuerden exactamente como he sido como un luchador».

Tras concluir la misa, el cuerpo de Handal fue trasladado al cementerio de Los Ilustres, en el centro sur de la ciudad, donde reposan los restos de los también revolucionarios de la rebelión de 1932, Agustín Farabundo Martí y Miguel Mármol, así como dirigentes de la derecha.

Como miembro de la comandancia general de la ex guerrilla salvadoreña, Handal fue uno de los firmantes de los acuerdos de paz que finalizaron doce años de guerra civil en 1992.

Dedicó 61 años a la lucha política, 47 en la clandestinidad, y durante la guerra civil (1980-1992) formó parte de la comandancia rebelde, como secretario general del Partido Comunista, la fuerza más pequeña de las cinco que formaron el FMLN en 1980.

Tras la guerra, Handal se deshizo de disidentes moderados que planteaban la renovación de la izquierda y lo señalaban como un marxista ortodoxo. En 2005, más de 1.000 militantes renunciaron por la forma «antidemocrática» de escoger candidatos a las legislativas y municipales de marzo.