Desolación en ciudad nicaragüense de Nagarote tras sismo de 6.2 grados

Desolación en ciudad nicaragüense de Nagarote tras sismo de 6.2 grados

NAGAROTE, Nicaragua. AFP. «Pasamos en vela toda la noche, aún estoy nerviosa, no ha dejado de temblar», dijo Edelma Blanco ante las ruinas de su casa en Nagarote, derrumbada por el sismo de 6,2 grados que sacudió Nicaragua el jueves, con saldo de un muerto y más de 1.000 viviendas dañadas.  

Ubicada 42 kilómetros al noroeste de Managua, en el departamento de León, Nagarote es la ciudad donde se concentraron los efectos del sismo: 700 viviendas dañadas total o parcialmente, muros derrumbados y grietas en la tierra.

«Aquí seguimos en las calles sentadas, cada cinco minutos hay un temblor», dijo Blanco a la AFP aún dominada por el miedo y la incertidumbre, sentimientos que comparte con muchos de sus vecinos que permanecen fuera de las casas dañadas.   Blanco recuerda que el temblor, registrado a las 17H27 locales del jueves (23H27 GMT), produjo un fuerte ruido acompañado por viento que se percibió antes de la sacudida. «No me podía parar porque todo bailaba», relató.

«La acera en mi casa se abrió», dijo por su parte Esperanza Aguilar, otra vecina de Nagarote, para quien la mayor preocupación en este momento «es que se venga uno más fuerte y quedemos en cenizas. Uno más fuerte no lo resistimos», aseguró.   Aguilar perdió su casa, cuyas paredes se derrumbaron. «Cuando ví, el muro bailaba y pensé: nos va a caer encima, pero bajando a los santos del cielo yo logré que no nos cayera. Pero todavía estamos en peligro, estamos en oración para que Dios nos ayude a todos», apuntó.

El nerviosismo y la angustia prevalecen en Nagarote, un pueblo pintoresco del departamento de León, cuyas casas -en su mayoría de taquezal (tierra y madera) y ladrillos de barro- no resistieron la potente sacudida que duró unos 45 segundos, según las autoridades del Instituto de Estudios Territoriales (Ineter).

En Managua se reportó la caída de viviendas y la evacuación de 125 personas que habitaban en los escombros del viejo centro de la ciudad, destruido por otro terremoto de 6,2 grados en la escala de Richter en diciembre de 1972.

También en la capital, donde se estima que unas 300 casas fueron dañadas, miles de personas durmieron fuera de sus viviendas por temor a otro sismo.

El presidente Daniel Ortega decretó la máxima alerta (roja) debido al riesgo que presentan las réplicas que siguieron al sismo principal y a fin de disponer de todos los recursos del Estado para atender a la población.

Las actividades deportivas previstas, futbol y béisbol, fueron suspendidas y el gobierno anunció la suspensión en el Estado de vacaciones de Semana Santa, que comenzarían a partir del sábado.

Este viernes algunas empresas evacuaron a su personal debido a la continuidad de los sismos, mientras que el ministerio de Educación suspendió las clases, al igual que las universidades.

El sismo de 6,2 grados de magnitud en la escala de Richter tuvo su epicentro cerca del volcán Apoyeque, en el lago de Managua, a 10 kilómetros de profundidad, frente a los municipios de Nagarote (León) y Mateare (Managua), donde se reportan los mayores daños.

Las autoridades de la defensa civil reportaban hasta la mañana del viernes más de 1.500 réplicas, las más fuertes de entre 4 a 5 grados de magnitud en la escala de Richter.

La directora de Sismología, Angélica Muñoz, manifestó que la tendencia es a que disminuya la intensidad de los sismos, pero «no se descarta» que ocurra otro evento mayor por lo que llamó a la población a tener «prudencia» y permanecer «atenta».

La especialista estimó que en la zona del epicentro, cerca de Nagarote y Mateare, al noroeste de Managua, la intensidad del sismo puede haber alcanzado los 9 grados en la escala de Mercali, que se gradúa del 1 al 12, y por eso los daños mayores ahí.