Describe planes fraude mayo

Describe planes fraude mayo

POR LEONORA RAMÍREZ S.
Las líneas generales del fraude que intentó realizar el Proyecto Presidencial Hipólito (PPH) para mantener en el poder al ex presidente Hipólito Mejía, comprendían el uso de los recursos del Estado en la campaña electoral, la compra de votos y la participación de militares en una trama para hacer caóticas las elecciones del pasado 16 de mayo.

Tales conclusiones las plantea el escritor Melvin Mañón en un adendum del libro Des, publicado recientemente, y en el que  también analiza la personalidad de Mejía, a quien califica como un hipomaníaco. 

Según la visión del escritor, el propósito de los pepeachistas  colapsó porque era demasiado grande el rechazo de la población hacia la política económica del gobierno y porque los Estados Unidos, conscientes del plan, no iban a permitir que se anarquizara otro país del Continente.

«La noción de fraude pasó a ser considerada de un auxiliar electoral a posición principal. Esta transición ocurrió gradualmente, a medida que el deterioro político se consumaba y las posibilidades electorales desaparecían», según Mañón.

Al esbozar los aspectos generales del fraude, explicó que el PPH intimidaba a los empleados públicos para que votasen a favor de Mejía, y creó el ORDDEN, una entidad que agrupaba a militares activos y retirados.

El mismo contemplaba el sabotaje del conteo de los votos en colegios electorales preseleccionados y la adulteración de las redes informáticas de la Junta Central Electoral (JCE).

Pero las acciones previas, en el fragor de la campaña electoral, se materializaron con el aumento de 50% a la pensión de los militares jubilados, la promesa de donar 100,000 motores a igual cantidad de «motoconchistas», y de incrementar el salario a los empleados públicos.

EL ALA MILITAR

De acuerdo a la tesis de Mañón, autor también de Cambio de Mandos, Operación Estrella y Con juicio a Fidel, la estrategia del PPH era forzar una segunda vuelta electoral.

«Con todos los ascensos y facilidades que dio a los altos mandos militares, era razonable que muchos de estos se identificaran con los propósitos reeleccionistas».

De tal suerte que, el plan militar, contemplaba varios aspectos: reclutar individuos «duros» de los cuarteles militares para que amedrentaran a los civiles en los centros de votación. Y una vez consumado el caos, los altos mandos nucleados en el ORDDEN, firmaran un documento en apoyo a Mejía.

«En el caso de que la población se lanzara a las calles, los oficiales adscritos al ORDDEN deberían prestar un apoyo activo en los cuarteles».

El momento cumbre del fraude, según Mañón, iba a ocurrir cuando la JCE suspendiera el conteo, la inestabilidad social fuera un hecho contundente y en ese escenario la segunda vuelta aparecería como la única vía de solución a la crisis.

Respecto a la posición del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que dio el triunfo al presidente Leonel Fernández, manifestó que el mismo tenía indicios de la trama, por lo cual buscó ayuda interna y externa para enfrentarlo en el caso de que se materializara.

UN HIPOMANIACO

Mañón citó entre los logros más importantes de Mejía la imposición de su candidatura presidencial, la destrucción de sus opositores internos y la seducción a los perredeístas descontentos.

«Mejía ejerció un efecto seductor sobre su entorno, porque proyectaba una imagen de determinación con la que muchos querían asociarse e identificarse.

«Aprovechó en política, con mucho éxito, la imagen de que no creía en convencionalismos, sobre todo por su pose y lenguaje campechanos».

Al analizar la personalidad del ex mandatario lo califica de hipomaníaco; este trastorno, según él, produce incapacidad para controlar los impulsos, dificultad para medir los riesgos y carencia o ausencia de receptividad.

«El PPH es una expresión bastante fiel de la personalidad y los defectos de Mejía, y lo único que había en común entre sus miembros era el seguir aprovechando todos los espacios de poder y enriquecimiento que el estilo, la personalidad y la posición del ex presidente les garantizaba».

Importantes funcionarios del gobierno de Mejía (2000-2004) formaban parte del PPH, entre estos Guido Gómez Mazara, Eligio Jáquez, Hernani Salazar y Vicente Sánchez Baret. Este grupo no solamente propició la reforma constitucional del 2001, con la cual se establecía nuevamente la reelección presidencial, sino que también destruyó las aspiraciones de los precandidatos Milagros Ortiz Bosch, Hatuey Decamps, Ramón Alburquerque, Rafael Suberví Bonilla y Emmanuel Esquea Guerrero.

«Sin darse cuenta, el PPH convirtió la campaña en un enfrentamiento entre la esperanza y el miedo», planteó.