Desarrollo sostenible y medioambiente sano

Desarrollo sostenible y medioambiente sano

JOSÉ ENRIQUE BÁEZ UREÑA
La esperanza de un planeta limpio y sano, está en nuestras manos. Este es el momento; éste es el milenio de la luz con salud.

El desarrollo sostenible es una necesidad impostergable; es una cuestión de vida o muerte. Pero sin olvidar que ese desarrollo sostenible sólo es posible sobre la base de una real y efectiva armonía con la naturaleza, a partir del uso exclusivo de energía saludable para resolver todas nuestras necesidades básicas, al mismo tiempo que modificamos nuestros patrones de consumo irracional y el modelo de producción material imperante, que cada día saturan y recargan de basura al planeta, alterando así los procesos ecológicos esenciales, que garantizan la estabilidad en los espacios naturales donde se desarrolla la vida.

El aprovechamiento de las energías saludables que nos brinda la naturaleza, a través del sol, el viento y el agua, es una práctica muy antigua utilizada por la humanidad dos mil o tres mil años antes de nuestra era.

El desarrollo y uso de ésta se mantuvo en ascendencia durante los primeros XVII siglos de nuestra era, cuando aparecieron las fuentes de energía no renovables o dañinas a muy bajo costo, que sirvieron de dínamo a la famosa Revolución Industrial, con la cual se desarrollaron tecnologías, equipos y procesos movidos fundamentalmente por esa energía barata y aparentemente revolucionaria que luego, con el paso del tiempo y la acumulación en la atmósfera de sus efectos negativos, nos hemos dado cuenta que es más venenosa que maravillosa para el planeta y la vida que en éste se desarrolla.

Gracias a los avances científicos, que nos permiten conocer cada día más y más sobre la particularidades de los diversos y complejos procesos que se desarrollan a lo interno de la atmósfera, la humanidad está reconociendo y a la vez advirtiendo sobre la necesidad de retomar el camino de un desarrollo humano sano y en armonía con la naturaleza.

Los graves problemas ambientales que se generan con la explotación y uso de la energía no renovable o dañina han sido los pilares fundamentales del renacer de las energías saludables que nos ofrece la naturaleza a partir del sol, el viento y el agua.

La energía saludable y natural es prácticamente inagotable, y como se puede aprovechar en el mismo lugar que se produce, facilita la autogestión de su uso.

Entre las ventajas que nos ofrece la energía saludable que nos motivan a preferir y priorizar su uso, se destacan las siguientes:

a) No contamina la naturaleza.

b) Es la única energía natural que garantiza la salud del planeta y la de sus inquilinos.

c) Es la energía más barata y abundante que existe.

d) Su impacto ambiental es positivo.

e) Elimina el uso y dependencia de combustible fósiles, reduciendo a cero el gasto de divisas.

f) No genera ruidos, polvillos, humos, vapores, ni olores.

g) No produce basura, ya que no se generan desechos ni residuos en el proceso de captación y transformación de la energía.

h) Desaparecen los riesgos de accidentes por almacenamiento, manejo y uso de los tan peligrosos combustibles fósiles, que cada día cobran miles de vida en el planeta.

i) La energía puede generarse en el lugar donde se necesita, y no requiere transformadores ni complejas redes de distribución.