Derechos Humanos y Fuerzas Armadas

Derechos Humanos y Fuerzas Armadas

Hoy se conmemora el 64 aniversario de la Proclamación de la Carta de los Derechos Humanos en 1948 en París. A ese paso de la ONU le habría de seguir, 30 años más tarde, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Hoy una de las prendas más valiosas de la democracia es el goce pleno de los derechos humanos integrales. El derecho internacional reconoce en igualdad de condiciones los derechos civiles y políticos conjuntamente con los económicos y sociales. Por ello las democracias, especialmente en nuestros países subdesarrollados, debe comprender, igualmente, la democratización social por medio de una inclusión plena.

Para no pocos, los términos fuerzas armadas y derechos humanos les siguen resultando discordantes y contradictorios. Aunque podemos encontrar una fundamentación histórica en casi todo el continente que explique esa dicotomía, lo cierto es que en el mundo, en la región y en este mismo país las cosas han ido cambiando. Queramos percatarnos de ello o no. Los cambios pueden no ir a la velocidad que todos quieran o a la profundidad deseada, pero desconocer lo que se ha logrado avanzar y lanzar indiscriminadamente críticas generalizantes no pasan muchas veces de ser poco objetivas y, puntualmente, populistas. 

Las fuerzas armadas de RD pueden haber tenido sus propias páginas en el libro negro de la historia represiva de América Latina, sin embargo, no se le puede menospreciar lo que ha logrado reformarse a sí misma aunque exista un consenso de que la agenda pendiente es todavía desafiante.

El Ministerio de las Fuerzas Armadas y todos sus cuerpos e instituciones de seguridad componentes deben erigirse en modelo no solo de respeto a los derechos humanos individuales sino en ser ellas mismas garantes de ellos. Hoy día, prácticamente todas las fuerzas armadas cuentan con escuelas de derechos humanos pero la Escuela de Graduados de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de las Fuerzas Armadas de la RD fue la primera de ellas y factor de referencia continental. Por sus aulas han pasado unos 20 mil cursantes ya sea en los cursos de posgrado como en seminarios y talleres incluyendo oficiales superiores, subalternos e, incluso, civiles.

Mediante una inversión no insignificante de recursos no hay dudas que es una gran contribución del estamento militar al desarrollo social. Divulgar y promover el conocimiento y respeto a los derechos humanos es, a la vez, educar para la paz social.

La sociedad civil, que cada día parece estar más consciente de sus potencialidades, tiene la obligación de velar, también, por la salvaguarda de los derechos humanos, teniendo claro que una institución solo es responsable del ultraje de sus integrantes si los cobija y protege. Seamos severos en señalar las faltas en que incurra cualquier militar y esforcémonos todos por contribuir a tener unas fuerzas armadas que sean un sol sin sombras, pero no permitamos que las sombras nos impidan ver la luz del sol.