Declinación reservas argentinas presagia profundización impago

Declinación reservas argentinas presagia profundización  impago

Cuando Argentina entró en impago el mes pasado, no fue falta de efectivo lo que afectó al Gobierno, sino una prolongada disputa legal. Ahora, sin embargo, mientras se profundiza la recesión del país, Bank of America Corp. y JefferiesGroup LLC advierten que también el dinero empezaría a agotarse pronto.

La distinción entre ambas cosas es crucial para los tenedores de bonos. Una cosa es que un emisor quede atrapado en una batalla legal que bloquee de forma temporaria sus pagos de deuda y otra es no tener el dinero. Si bien los bonos de referencia de Argentina se negociaron ayer a 79,9 centavos por dólar, cuatro centavos por encima de su promedio de cinco años, Jefferies estima que podrían caer a 60 centavos si el impago se transforma en un problema de capacidad de pago.

“Una vez que las reservas internacionales empiezan a declinar o que se acelera la debilidad cambiaria, los bonos sufren un impacto negativo”, dijo ayer Siobhan Morden, jefa de estrategia de renta fija para América Latina de Jefferies. “La falta de disposición a pagar podría convertirse en incapacidad de pago”.

Morden pronostica que las reservas, parte de las cuales el país utiliza para el pago de intereses de su deuda externa, podrían caer para fin de año al nivel más bajo en ocho años, US$22.000 millones, mientras que en la actualidad son de US$28.600, si se prolonga el conflicto legal que impide que se paguen los bonos y crece la salida de capitales del país. Bank of America pronostica que declinarán a US$25.400 millones para fin de año si no se soluciona el impago.

Margen ajustado. Las llamadas reservas líquidas, que excluyen activos que no puedan usarse de inmediato para pagar deuda, caerán a alrededor de US$8.800 millones, por debajo de los aproximadamente US$10.000 millones que se necesitarán el año próximo para los pagos de la deuda externa, dijo Bank of America.

La medición excluye los depósitos en dólares en los bancos locales y los préstamos de instituciones crediticias multilaterales, así como los derechos especiales de giro -SDR por la sigla en inglés- del Fondo Monetario Internacional y el oro.

“Se trata de un margen muy ajustado” entre las reservas líquidas netas del país y la cantidad de deuda que vence, dijo en una entrevista Marcos Buscaglia, economista jefe para América Latina de Bank of America.

Argentina entró en impago el mes pasado cuando una corte de Nueva York bloqueó un pago de US$539 millones de intereses sobre nuevos bonos porque la presidenta Cristina Fernández no pagó al mismo tiempo a los acreedores que tienen bonos correspondientes al impago de 2001 del país.

Una corte de apelaciones de los Estados Unidos falló hace dos años que debía hacerse un pleno reembolso a los tenedores de bonos impagos que encabeza Elliot Management Corp., que se negaron aceptar las condiciones de la reestructuración de la deuda del país. Argentina se niega a acatar ese fallo.