Danzas y rezos indígenas en Lago Titicaca celebran fin de calendario maya

<STRONG>Danzas y rezos indígenas en Lago Titicaca celebran fin de calendario maya</STRONG>

ISLA DEL SOL, Bolivia.  AFP. Con danzas, cantos y rezos a los dioses andinos, miles de personas celebraron este viernes en la Isla del Sol del boliviano Lago Titicaca el fin del calendario maya y el inicio de una nueva era.  

Unas 3.000 personas, entre autoridades, líderes sindicales y nativos de Bolivia y países de la región, participaron en los actos organizados por el gobierno indígena e izquierdista del país.  

En el cerro y en la playa de la Isla de Sol, de unos 14 km2, de donde la leyenda dice que emergieron Manco Kapac y Mama Ocllo para fundar en Cusco el imperio incaico, se realizaron ceremonias indígenas, en las que chamanes andinos invocaron a sus dioses por mejores tiempos.  

La música del acervo criollo boliviano creaba un ambiente marcado de expresiones a favor de la naturaleza y la Madre Tierra (Pachamama).  

En ese escenario el presidente Evo Morales, el primer indígena en llegar a la presidencia de Bolivia desde su fundación, arengó por nuevos tiempos y censuró, a su estilo, a Estados Unidos y al capitalismo.  

«Este 21 de diciembre es el día del inicio del Pachakuti («nueva era» en aymara), que se traduce en el despertar del mundo a la cultura de la vida. Es el inicio del fin del capitalismo salvaje», afirmó el mandatario.  

En su discurso, Morales aseguró que nace «un nuevo tiempo, donde el ser humano constituye una unidad con la Madre Tierra y todos viviremos en armonía y equilibrio con la totalidad del cosmos».  

Al evento llegó solamente el vicepresidente de Nicaragua, Moisés Hallenlevens, a pesar de que la cancillería boliviana había anticipado la llegada de varios presidentes y vicepresidentes.  

Las ceremonias indígenas. La jornada se inició de madrugada en el cerro de Santa Bárbara (a 4.000 metros sobre el nivel del mar) con una ceremonia ancestral de purificación. Cuando todavía no llegaban los primeros rayos del «Tata Inti» (Padre Sol), una larga columna de personas portando coloridas banderas indígenas subió la empinada cuesta, en cuya cúspide, al ritmo de bombos e instrumentos aerófonos, los nativos saludaron al astro rey y extendieron con devoción los brazos al cielo para captar su energía. 

Indígenas de distintas partes de Bolivia y del mundo pasearon orgullosos su diversidad cultural por el improvisado campamento de la Isla del Sol expresada en banderas, signos, trajes típicos, gorros multicolores, coquetas polleras, música autóctona y danzas.  

El presidente Morales también participó de una ceremonia ancestral y fue además purificado con un sahumerio, a cargo de chamanes aymaras.  

Al final de fiesta, los asistentes compartieron un bufete popular tradicional, conocido como «aptapi», donde el plato principal fue la quinua, un grano andino de gran calidad nutricional.

«Es un momento privilegiado para reflexionar sobre los problemas esenciales de la humanidad», dijo a la AFP la indígena guatemalteca Dolores Salas, mientras que el activista social brasileño Lucidor Flores deseó que este 21 de diciembre «empiece a surgir una nueva humanidad conectada íntimamente con los ciclos de la naturaleza».   En el encuentro no sólo participaron indígenas, sino también representantes de movimientos filosófico-esotéricos. Pablo Carvajal, del Movimiento Comunitario Alfa y Omega de Perú, comentó que hoy nace «una era de unidad de los pueblos, razas, culturas y naciones». 

Las corrientes políticas tampoco faltaron a la cita. Diego Cortés, estudiante de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México (UNAM) opinó que «se abre una pequeña luz que puede guiar a la humanidad con los saberes indígenas».   

Uno de sus acompañantes, que no quiso hacer comentarios, lucía un pasamontañas verde con las siglas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), con el que simpatizaba ese y otros visitantes.