Cultura, conducta social

Cultura, conducta social

Una razón por la que los psicólogos estudiamos la diversidad cultural es que la cultura se interrelaciona de manera estrecha con la conducta social. La conducta social (la interacción personal regular) define en gran medida una cultura, puesto que es el mecanismo mediante el cual se transmiten valores, tradiciones y aprendizaje cultural. Para entender la conducta humana necesitamos entender el contexto cultural en que ocurren.

Cultura es el conjunto de todas las formas y expresiones de una sociedad determinada,  incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias. Se puede decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el ser humano. El concepto de cultura es fundamental para las disciplinas que se encargan del estudio de la sociedad, en especial para la antropología y la sociología.

Los psicólogos nos hemos concentrado en los factores culturales que hacen que la ayuda social sea -más o menos- probable que ocurra. Como se pueden imaginar, el individualismo / colectivismo es una dimensión importante en este fenómeno: resulta verosímil que los miembros de las culturas individualistas se sientan menos obligados a ayudar a otros que los de cultura colectivistas.

La distinción individualista / colectivista también parece pertinente a las diferencias transculturales en liderazgo y conducta de grupo. Los líderes lo son solamente si tienen seguidores. El examen tanto del estilo de liderazgo como de la composición del grupo  nos informará de la diversidad transcultural en esta área.

Conocemos que algunos líderes están primordialmente orientados a la tarea (las metas o las demandas de trabajo del grupo), mientras que otros están más orientados a las relaciones (promover la armonía y los buenos sentimientos entre los miembros del grupo). Esta distinción parece ser un principio importante que opera en la mayoría de los grupos de trabajo.

Hay un enfoque que subraya la intervención de todos los miembros del grupo respecto a la toma de decisiones, equipos de trabajo pequeños que promueven la cooperación estrecha entre los miembros y un estilo de liderazgo en el que los gerentes reciben prácticamente el mismo tratamiento que cualquier otro empleado.

Al pertenecer al grupo, el líder puede trabajar hacia y dirigir las metas grupales, a la vez que contribuye al estado de ánimo del grupo y al clima social. Me pregunto; si en un país donde, lamentablemente, es notable la falta del sentido común, una sociedad donde las reglas están hechas para romperse, con una filosofía de impuntualidad, irrespeto, indisciplina, desconocimiento a los parámetros de la confianza y violaciones de límites; ¿se puede llegar a tener un adecuado ambiente laboral en el que se pueda empoderar al personal y hacerles sentir sin las más mínimas diferencias ante el líder, como personas pilares de una institución, sin que esto como quiera provoque rivalidades, infracciones, imprudencias y abuso de confianza?