Cuando el peligro fue derrotado

Cuando el peligro fue derrotado

En todas partes unas elecciones nacionales constituyen un evento de extraordinaria importancia, pero principalmente en estos países donde el gobierno es el centro de la nación, quiero decir el centro económico, el centro social y el centro político. Somos gobiernodependientes, si así puede decirse.

Pero esas elecciones son más extraordinarias todavía si quien dirige el país como Presidente de la República corre como candidato y quiere reelegirse. Todos los escenarios son posibles, porque en estas naciones bananeras presumidas de democráticas las instituciones tienen una existencia formal y son, en los hechos, afuncionales o, en el peor de los casos, infuncionales.

En los comicios del 16 de mayo había muchas cosas en juego como para que los mismos fueran de acuerdo a las reglas democráticas. Además, había debilidades adicionales como esta de una Junta Central Electoral integrada por jueces partidarios y dividida en tres pedazos que operaban como un archipiélago.

Contrario a la creencia de los más enjundiosos y profundos analistas políticos del país, yo consideraba que nos aproximábamos a un escenario peliagudo, difícil, de enfrentamientos y de crisis post electoral. Solo nos salvaba, razonaba una votación claramente superior al candidato del PPH.

[b]Pues, bien. )Por qué no ocurrió así?[/b]

En los últimos 30 días anteriores al 16 de mayo ocurrieron siete hechos que fueron claves, a mi juicio, para que el país pasara de un escenario electoral de crisis al que finalmente se dio.

El primero fue la visibilidad que adquirió la Adisputa silente@ que tuvo lugar entre la cúpula de la secretaría de las Fuerzas Armadas y los jefes del Ejército y de la Marina de Guerra en torno al rol de los militares en la campaña electoral. Las diferencias llegaron hasta la opinión pública cuando era evidente una insubordinación ante los planteamientos del secretario Soto Jiménez en el sentido de que los cuarteles no eran deliberantes y que, por lo tanto, no debían inmiscuirse en el ámbito de la política partidaria.

Tan pronto el hecho trascendió, la posición de Soto Jiménez dejó de ser suya y privada y pasó al dominio de los públicos, en su mayoría integrada por líderes de opinión que reclamaron el apego a las normas constitucionales. A partir de aquí los jefes de la Marina y del Ejército se vieron obligados a poner sordina a sus prédicas, aunque no desistieron de la misma.

El segundo hecho tiene que ver con la extraña denuncia hecha por el delegado político del PRD ante la Junta Central Electoral, en el sentido de que el 16 de mayo, el día de la votación, la sede del organismo podría ser atacada con actos de terrorismo como ocurrió en 1986, cuando el llamado granadazo. Cuando el 22 de abril el periódico HOY apareció con esta noticia en portada Bla principal–, la comunidad política quedó estremecida.

)Qué buscaba el PPH con esa denuncia, a qué lógica obedecía?. Sólo el doctor Darío de Jesús y sus jefes políticos conocen el propósito final de la denuncia, consignada en una carta enviada a los jueces, pero se conoce que entre los planes de un sector del gobierno estaba nombrar un conocido personaje militar como jefe de seguridad de la Junta. Este nombramiento debía hacerse, pero parece que el mismo fue abortado por la sospecha que la denuncia despertó en amplios sectores de opinión pública.

El tercer hecho es el Amadrugonazo del padrón@. Nadie en la Junta pudo explicar de manera creíble la realización de este hecho, un hecho que violentó las normas o procedimientos internos y que llevó al ánimo de mucha gente la idea de que ciertamente había la intención de repetir la Aoperación Caos@ de 1994. Después de este intento de Aimprimir@ una copia de una padrón que el PPH tenía, autorizado de manera informal por el presidente de la Junta, todos los ojos de los observadores y de Alos embajadores influyentes@ se mantuvieron sin pestañar sobre las operaciones de la Junta Central Electoral.

Otro hecho relevante fue doblarle el brazo a la mayoría de los jueces de la JCE para que no impusieran una cadena única de radio y televisión, que en los hechos equivalía a poner una mordaza a la opinión pública y obligar a la población, de ese modo, a escuchar una sola voz, una sola orientación y una sola campana. Fue necesaria la intervención conjunta de todos Alos embajadores influyentes@ y de los miembros de la Comisión de Seguimiento para evitar que tal medida se pusiera en marcha. Para ver la importancia de esta medida basta recordar que el Presidente de la República había dicho que había que acogerse al veredicto de la Junta y que quien lo desconociera lo tenía de frente en la calle al otro día. Además, en un gesto dictatorial y sospechoso, sectores del PPH y de la Junta querían impedir que se hicieran las Aexit poll@. El líder Eligio Jáquez llegó hasta a pedirle a sus seguidores que no respondieran a los encuestadores el día de las elecciones.

El quinto hecho clave fue la denuncia del candidato Leonel Fernández en el sentido de que tenía informes de la exclusión, a última hora, de 423 mil votantes, urgiendo a la Junta a dar una respuesta rápida a esta cuestión. Es obvio que el político buscaba un efecto que logró con mucha eficacia y prontitud, el cual constituye el sexto hecho al que atribuyo un valor importante para que los comicios terminaran como acabaron: antes de empezar a votar era necesario revisar el padrón de cada mesa o colegio para compararlo con las copias en poder de los delegados políticos. Así fue neutralizado cualquier intento de sustitución del listado de sufragantes.

El último hecho que lanzó por tierra cualquier posibilidad de intento de alteración de los resultados electores fue, sin duda alguna, la enorme votación lograda por la candidatura del Partido de la Liberación Dominicana. El PPH estaba listo para ir a una segunda vuelta con una votación cercana a la del PLD. En efecto, los números de las encuestas del Presidente Mejía pronosticaban unos resultados 46.6% a 41.6%.

Aún así, fue necesaria una intervención valiente de los Aembajadores influyentes@ y de la Comisión de Seguimiento, particularmente el monseñor mediador Agripino Núñez Collado. Aunque algunos lo dudan, los hechos están ahí y aparecerán registrados en más de un informe: esta intervención se hizo necesaria cuando las camionetas y yipetas sin placas y con hombres armados que llevaban chalecos antibalas empezaron a Atrabajar@ en varios sitios del país. Cuando desde algunas mesas o colegios se pidieron refuerzos militares que nunca llegaron, cuando Luis Arias no podían aguantar la presión, cuando las actas no llegaban, cuando se querían escoger mesas para preparar los primeros boletines…