CRÍTICA
El gerundio te espera en la bajadita

<STRONG>CRÍTICA<BR></STRONG>El gerundio te espera en la bajadita

Cuando te sientas solo o sola ante la página en blanco y desees expresar el gerundio en ese texto literario que te trae de cabeza, piensa en todas las fórmulas incorrectas de su uso que han desfilado a través de esta serie de notas acerca de tan difícil empleo de estas formas impersonales del verbo.

Existe una especie de patología en querer usar el gerundio a tientas y locas. Parece que a las personas que ejercen la escritura como comunicación o con fines artísticos les fascina usar el gerundio. Se lo encuentran hermoso, como el oro líquido que cae chorreando en el crisol en medio de aquel fuego con alta temperatura, pero que al menor descuido corre el riesgo de salirse y afear el lingote.

De modo que recapitularé en esta crónica final sobre el gerundio, su uso correcto, tanto para escritores que usan el idioma con fines artísticos así como para usuarios que creen en un pretendido buen decir o hermosura de la lengua, que llaman estética y la cual no es otra cosa que el placer consciente que se siente ante el descubrimiento de un sentido nuevo que no había sido inventado antes por nadie.

Para unos y otros, si se le tiene miedo al uso anfibológico de un gerundio que le obligue a usted a decir lo que no quiso, o peor aún, que inconscientemente diga usted un disparate en su texto que le haga objeto de burlas ante el senado literario, use siempre, modestamente, el gerundio antepuesto o pospuesto al verbo al cual califica o al lado de otro gerundio al cual, por ser funcionamiento adverbial, califica.

Y esta última pista para ambos tipos de usuarios del gerundio. No teman usarlo en las llamadas oraciones incisos, es decir, aquellas que aclaran o explican, la principal y que van siempre encerradas por dos comas. Como en este ejemplo de Juan Luis Onieva Morales en su libro “Curso superior de redacción” (Madrid: Verbum, 1995): “El jugador, sintiéndose cansado muy cansado, pidió el cambio.” Calcando este modelo, usted puede producir millones de oraciones con gerundios correctamente usados y no correrá el riesgo de cometer errores semánticos o disparates.

Olvídese, entonces, de aquellos usos difíciles, como el gerundio compuesto, donde dicho gerundio “expresa acción perfecta (terminada) anterior a la del verbo principal” (Onieva, 180). Si usted tiene dificultad para entender lo que es llevar a la práctica de la escritura la definición de Onieva, no se arriesgue a usar el gerundio a lo loco, pues puede producir frases del tipo: *“Se marchó a Francia durante la guerra, muriendo unos años después”.  Sobre todo si usted relata acontecimientos relacionados con la guerra de abril de 1965, y de la cual sus familiares y amigos, o usted, pudieron haber sido protagonistas.

O sea, que usted no debe nunca usar un gerundio “para expresar una acción posterior a la del verbo principal. Como en los ejemplos de las siguientes frases del libro de Onieva (p. 181): *“El ladrón huyó siendo detenido poco más tarde”. Y la segunda: *“Montamos en el autobús, dirigiéndonos seguidamente al estadio.” Las dos frases correctamente producidas, y donde el gerundio expresa una acción anterior a la del verbo principal, son las siguientes: “El ladrón huyó, pero fue detenido poco más tarde.” Y: “Montamos en el autobús, y nos dirigimos seguidamente al estadio:”

En uno de los artículos de esta serie, censuraba el uso del gerundio en las expresiones “Estamos hablando de…” y evocaba la ley del menor esfuerzo o principio de economía de la lengua. Con ese “estamos hablando” se pueden producir millares de frases si se sustituye el “hablando” por otro gerundio, por ejemplo, “estamos contando, cantando, comiendo”, etc. Y aclaraba en aquel escrito, la procedencia del gerundio inglés como un calco en la sintaxis española. Y con respecto a la construcción “Ir, más infinitivo”, como en “Voy a ir”, en vez de “Iré”, invocaba el calco del francés en la sintaxis española.

Pero hay otra explicación por la cual estas expresiones: “Estamos hablando”, “Voy a ir”, etc., empobrecen la redacción de un escrito con fines artísticos o de una comunicación sin esos fines, pero que el usuario desea que su destinario le tenga en alta estima en cuanto al dominio del idioma.

Esa explicación nos la ofrece Onieva Morales en su libro ya citado, cuando censura el uso de los llamados verbos polisémicos y de palabras “comodín”, casilla en la cual caen de lleno IR y ESTAR que he indicado más arriba en los calcos inglés y francés.

¿Por qué los escritores que usan el idioma con fines artísticos y las personas que desean ser consideradas como cultas no deben usar estos verbos polisémicos y palabras “comodín”?

El propio Onieva lo explica así: “Uno de los errores que suelen cometer los principiantes en la elaboración de sus redacciones es el de ‘repetir las mismas palabras y expresiones’. Ello es debido, principalmente, a dos causas: no poseer la riqueza léxica suficiente para dar mayor variedad al escrito y no releer en voz alta lo que se acaba de escribir.” P. 97)

De inmediato el autor español nos brinda la fórmula para evitar la pobreza de nuestro escrito: “Para evitar este error nos podemos valor del ‘uso de los pronombres  o de ‘sinónimos’.”

¿Cuáles son los verbos polisémicos que usados masivamente en la conversación y en el registro escrito los empobrecen? Esos verbos con HACER, TENER, HABER, PONER, SER y DAR, entre otros.

Y cuáles son las palabras “comodín”, mejor conocidas como “muletillas”. “tópicos” o “lugares comunes”. Estas son COSA, VAINA (más usada en el oral), CACHARRO, PENDEJADA, CABALLADA, CUESTIÓN. Etc.

Tales verbos y tales palabras comodín o muletillas producen, en quien carece de riqueza léxica y vuelo de la imaginación, los artículos de prensa que leemos a diario o las tareas de español y análisis discursivo que nos entregan nuestros estudiantes universitarios.

Este texto lleno de muletillas y verbos polisémicos que nos ofrece Onieva es típico de nuestros estudiantes universitario: “Me GUSTÓ mucho esa PELÍCULA, PERO lo que MÁS me GUSTÓ de la PELÍCULA fue el final, PERO a mis amigos les GUSTÓ MÁS la labor del director de la película.”

Y este, que parece una perla sacada de gente universitaria: “Bueno, lo que yo quiero decir es que los HOMBRES que MEZCLARON COSAS y DESCUBRIERON el GAS y la ELECTRICIDAD y todo lo demás, no sabían qué iban a DESCUBRIR y no pensaban QUE lo QUE DESCUBRIRÍAN sería el GAS y la ELECTRICIDAD, sino que fueron MEZCLANDO COSAS  y MÁS COSAS para DESCUBRIR la INVISIBILIDAD, al final la INVISIBILIDAD queda DESCUBIERTA, igual que el GAS y la ELECTRICIDAD y otras muchas cosas.”

Participación

Lectores

Ruego a los lectores y lectoras interesados en el dominio del idioma español que me envíen al correo electrónico dcespedes@codetel.net.do la redacción correcta de estos dos textos, sin usar verbos polisémicos ni muletillas. A vuelta de correo le enviaremos los dos ejemplos corregidos por Onieva Morales.