Creen Sosa ya es inmortal,
no esperan haya ningún debate

Creen Sosa ya es inmortal,<BR>no esperan haya ningún debate

POR GUILLERMO CELIS
ESPNdeportes.com

Aficionados y Fanáticos al «Rey de los Deportes»: el cuadrangular 600 de Sammy Sosa no podía haber sido un home run cualquiera. Además de convertir al dominicano en apenas el quinto pelotero en la historia de las mayores en alcanzar las seis centenas en lo que se refiere a batazos para la calle, el esperado palo fue el primero que Sosa conecta en contra de los Cachorros, el equipo de sus amores.

Porque Sammy puede haber pasado por los Medias Blancas, los Orioles y los Vigilantes& pero estará ligado siempre al equipo del norte de Chicago, una ciudad que le perteneció desde 1992 y hasta el 2004, su última campaña con los Cachorros.

De los 600 estacazos de cuatro esquinas, Sosa conectó 28 vistiendo el uniforme de los Medias Blancas, 14 con los Orioles, 13 ahora con los Rangers y 545, el 91%, con sus adorados Cachorros.

Pero de los 599 anteriores, ninguno había sido conseguido frente a la que fue su organización durante trece temporadas.

El momento, como se esperaba, resultó lleno de emoción. Sosa pudo alcanzar los 600 en su casa, ante su público, con su familia presente y con la multitud ovacionándolo a tal grado, que tuvo que salir de la cueva en más de una ocasión para agradecer el aplauso del respetable.

Y luego de la celebración, lo que los Rangers vislumbran al día siguiente no es nada positivo: continúan en el último lugar de su división y con el peor récord en todas las Grandes Ligas.

Pero a nivel personal, la mañana siguiente trae para Sammy Sosa la eterna polémica: ¿es suficiente ese cuadrangular para considerarlo como un seguro candidato a ingresar al Salón de la Fama?

La vieja guardia diría que sí. La cifra de 600 batazos para la calle, tal como la de los 3,000 imparables, eran considerados estándares automáticos para que cualquier pelotero que las alcanzara, estuviera seguro en el recinto de los inmortales una vez que se cumplieran los cinco años de su retiro como jugador activo.

Pero las cosas han cambiado. La gran cantidad de peloteros que se aproximan a los 500 jonrones de por vida (Frank Thomas, Alex Rodríguez, Gary Sheffield, Jim Thome y Manny Ramírez) y la seria posibilidad de que alguno de ellos o bien cualquier otro de los que vienen ascendiendo a velocidad vertiginosa deje atrás todos los récords, han hecho que la marca de los 600 ya no sea considerada por todos como una garantía para estar en Cooperstown.

En el caso de Sammy, su cuadrangular 600 es solamente la confirmación de que debe estar en el Salón de la Fama. Es cierto, el dominicano ha vivido momentos difíciles a lo largo de su carrera, el episodio del bat de corcho es la mejor muestra de lo anterior, pero a pesar de todas las circunstancias, del año sabático que se tomó en el 2006 y de los problemas de carácter en sus últimos días como «cachorro», Sosa tiene todas las credenciales necesarias para ingresar al templo de los inmortales.

Su carrera como jonronero no podía comenzar mejor, con un batazo de cuatro esquinas ante Roger Clemens en 1989, pero continuó después con un título de Jugador Más Valioso, participaciones en el Juego de Estrellas, una fanaticada a sus pies y con aquella carrera parejera que protagonizó al lado de Mark McGwire en 1998 tratando de alcanzar la marca de más home runs en una temporada que hizo a los fanáticos regresar al béisbol después de años difíciles, ocasionados, sobre todo, por la huelga de la temporada del 1994.

Sammy se ha convertido en el primer latinoamericano en alcanzar la marca de los 600 vuelacercas y el colocar su nombre al lado de Hank Aaron, Barry Bonds, Babe Ruth y Willie Mays es ya motivo suficiente, por ese solo hecho, para asegurar que en un futuro lo tendremos en el Salón de la Fama.