Creadores de cucos, fantasmas

Creadores de cucos, fantasmas

La tragedia en que el terremoto del 12 de enero de 2010 sumió a Haití ha permitido medir el alcance de la solidaridad dominicana para con el pueblo haitiano.

La comunidad y varios organismos internacionales no han vacilado en elogiar el papel desempeñado por Gobierno y pueblo dominicanos para mitigar desde el primer momento los devastadores efectos del remezón que dejó cientos de miles de muertos.

 La solidaridad no sólo se manifestó llevando socorro al escenario de la tragedia sino también acogiendo en hospitales locales a miles de heridos. Se necesita mucho más que proximidad física para que la solidaridad se ejerza plena, sin tasas ni medidas.

No se explica cómo, después de una muestra tan contundente de solidaridad dominicana hacia Haití, aparecen criadores de  cucos y fantasmas que pretenden hacer creer que el Estado dominicano menosprecia al pueblo haitiano.

El Estado dominicano no tiene como política ninguna actitud en perjuicio de los derechos y dignidad de los haitianos y solo en mentes enfermizas puede caber la idea de que  ejercer la soberanía de deportar a los indocumentados puede  interpretarse como una actitud anti haitiana. Los hechos destruyen los argumentos que pretenden distorsionar la real esencia de esta relación binacional.

Protestas y vandalismo

El asesinato de los hermanos comerciantes Gabino y Leonidas Ureña en San Francisco de Macorís, a manos de encapuchados que participaban en una protesta callejera, es un hecho indignante que tiene que ser debidamente esclarecido y sus autores castigados.

Los grupos populares que convocaron la protesta y que dicen no tener relación con los encapuchados autores de estos homicidios,  deberían ser los primeros en contribuir con las investigaciones de este suceso.

De principio a fin la protesta fue violenta, con agresiones a personas y propiedades.

Uno de los comerciantes fue baleado y despojado de un arma, y cuando el otro salió también fue atacado a tiros, muriendo ambos por esa causa.

Las autoridades deben dar respuestas contundentes a estos sucesos.