Corrupción y desarrollo

Corrupción y desarrollo

UBI RIVAS
La sección de economía de este diario organizó un panel el día 13 del presente mes, en el cual la corrupción reflotó en el escenario más que cualquier otra estrategia para impulsar el desarrollo sostenido de un país.

Uno de los invitados al panel, John Murtphy, vicepresidente de Asuntos Internacionales de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, tiene inmunidad en cuanto a la corrupción. RD tiene todo lo que necesita ganar en la lucha contra la corrupción. Hoy hay mecanismos para asegurar que la transparencia rija la vida pública».

En su turno, José Luis Corripio Estrada, que preside el Grupo de Comunicación que ostenta su nombre propietario de HOY, expresó que «si el DR-CAFTA falla, será un problema de los dominicanos», y precisó:

«Tanto en el sector público como en el privado (del país) y quizás de otras naciones, adolecemos de algunos fallos, y eso es lo importante analizar para poder corregir, porque lo que anda bien no amerita hablar mucho y lo que procede es continuar practicándolo y no hablar más de ello».

Las dos premisas de estos dos caballeros-empresarios son correctas y pienso que sería sumamente importante aplicarla en toda la extensión de nuestro contexto tanto empresarial, del sector privado, como el público.

Algunos «expertos», así se denominan opositores a los gobiernos, aducen que si se pudiese domeñar la corrupción, ésta aportaría recursos extras para obras de infraestructuras del Estado por sobre los RD$30 mil mm/año, que no es una tontería, no obstante el signo monetario criollo cotizarse al 34×1 frente al decreciente dólar norteamericano y 41×1 Euro en alza firme.

Claro que existen vertiente multidisciplinaria de inconductas en torno a la corrupción, como la multitud de carroñeros que observamos en los documentales filmados en el Serengueti africano del Masai Mara.

Empecemos por la tácita aceptación en el modus operandi nunca acordado oficialmente, pero estilizado en la praxis del Estado incumplir todo lo concerniente a aplicar con firmeza la ley 285-04 que regula la política migratoria del Estado dominicano, una letra muerta como la Ley 241 sobre Tránsito Terrestre, que muy poquísimos honran.

Si el Estado dominicano cumpliese la Ley 284-05 y carnetizara a los obreros haitianos y obligase a su vecino Estado proceder idéntico, y les extendiera un contrato de trabajo y a su vez los empleadores cumpliesen esas disposiciones, el país se deshaitianizaría en un santiamén.

Pero los patronos dominicanos tienen y ofrecen plazas de trabajo a obreros haitianos sin documentación alguna, sin carné de residencia o trabajo temporal, el Masacre se pasa a pie sin requisitos en Dajabón que mueve RD$400mm en el mercado informal de cada lunes, y caballero don Dinero se impone a cualquier regla, resolución, intento de aplicar la ley y a cualquier ley.

Si eso se cumpliera a cabalidad, la misión del CESFRONT la realizarían imberbes boy-scout en asueto los fines de semana haciendo honor a Sir Baden Powell.

La Ley 241 los principales que la violan son policías y guardias que andan conduciendo sin licencia, motores sin cascos y en túneles y elevados, y así camiones, guaguas de FENATRANO y otras yerbas, conduciendo en vías contrarias, como si nada, como lo más natural del mundo y AMET y ni el nuevo jefe policial nadita hacen. ¿O hacen algo?

En la lucha frontal que realiza el mayor general E.N. Rafael Ramírez Ferreira vimos cómo en el segundo piso de una dotación policial había un almacén de drogas y a no pocos policías se estimagtizan como asociados a los capos y «mulos».

Si se produjese un acuerdo para cumplirlo, no para exhibirlo, entre patronos y el Estado para suprimir inconductas, la corrupción se redujera drásticamente, no eliminarse, porque las lacras no se exterminan del todo, sino que con voluntad y consenso, se reducen a términos y «variables» aceptables. ¿Se entiende?