Cordura frente a pasiones irracionales de los ecologistas

Cordura frente a pasiones irracionales de los ecologistas

Dos acontecimientos de la semana pasada y uno del pasado martes de la observación presidencial, ponen de manifiesto el crisol de las pasiones y de los intereses que se mueven e interactúan en la colectividad dominicana, dándole sabor a sus acciones y al activismo político que todo lo satura.

Uno de los acontecimientos más decisivos, para marcar de ahora en adelante si el país es un lugar seguro para la inversión extranjera y hasta la nacional, fue la sentencia congresual de declarar Parque Nacional una porción de terreno en Loma Miranda sin ningún valor ecológico real para la estabilidad ambiental de la Cordillera Central y mucho menos de la nación, sino tan solo convertida en un símbolo por las fuerzas mediáticas de la izquierda que arrastraron a sectores que se creían a prueba de la demagogia de las corrientes de un pensamiento marxista trasnochado.

Tal como se ve, ese Parque Nacional significaría la despedida del país a recibir inversión extranjera en el área de la minería, ya que de acuerdo como soplen los vientos y los intereses de los políticos, se levantará toda clase de obstáculos para evitar ese tipo de inversión, con toda una estructura de repudio popular logrando el apoyo de sectores que solo por la emoción se adhieren a causas populares de grandes respaldos, aun cuando al final de cuentas todo se ha preparado en torno a mentiras y perjuicios para el futuro del país.

Pero al mismo tiempo que el Congreso evacuaba su ley de Parque Nacional, el Poder Ejecutivo emitía su decreto 304-14, mediante el cual confirmaba a las máximas autoridades del Banco Central con dos años más al frente de la institución, con lo que se enviaba una señal inequívoca del Gobierno de que las decisiones populistas del Congreso no influirían en las decisiones de Estado del Poder Ejecutivo, por lo que la sociedad podía estar tranquila de que cada caso impregnado de populismo se pondría en su contexto para evitar afectar y desprestigiar los intereses nacionales.

Los 16 años que el licenciado Héctor Valdez ha estado al frente del Banco Central como su gobernador, le ha permitido al país disfrutar de sus períodos de mayor estabilidad cambiaria y de crecimiento, y pese a la tendencia actual de una prima por encima del 43 por 1, el mercado se mantiene en calma como producto de que las exportaciones han crecido de manera notable en los últimos meses con la poderosa inyección de las ventas del doré de la Barrick Gold, que unido al aumento del número de turistas y de las remesas, ha permitido asegurar que el ingreso de divisas supere los diez mil millones de dólares lo cual, para la voracidad del consumo nacional, garantiza el nivel de importaciones y asegura la estabilidad que permite a las regulaciones del Banco Central establecerse en un punto de control y vigilancia y estimula otras áreas de la economía para inversiones puntuales con las Mipymes.

La confirmación de los importantes funcionarios del Banco Central llega en un momento apropiado y estratégico para la nación, la cual se hubiese visto en una mala situación con un Congreso de vuelta al nacionalismo trasnochado de los 70 del siglo pasado, considerando que toda inversión extranjera es nociva, y si se le agrega la participación activa y militante de miembros del clero católico, más hostil sería el ambiente para atraer inversiones.

El pasado martes en la tarde, de una forma muy responsable y de gran valor de estadista, el presidente Medina observó la ley evacuada por el Congreso para declarar parque nacional a Loma Miranda y en un bien argumentado mensaje que se aparta del fundamentalismo medioambientalista que todo lo domina pero no permite que el capitalismo minero salvaje arrolle con los recursos naturales, se devolvió al Congreso el proyecto de marras que ahora comenzará el pataleo en que los congresistas tratarán de pasarse de sabrosos con el populismo y pretenderán ignorar la observación presidencial y querrán imponer un criterio populista e irresponsable de apabullar al país y acorralarlo para que la pobreza impere y surja en el país algo peor al fundamentalismo islámico que ahora horroriza al mundo.