Coppola o cuando uno puede hacer lo que quiera

Coppola o cuando uno puede hacer lo que quiera

ROMA, EFE.- Cuando uno se llama Francis Ford Coppola, tiene 68 años y se paga sus propias películas se puede permitir hacer lo que le da la gana, como ha demostrado hoy este cineasta que ha presentado en Roma su último trabajo, «Youth without youth».

   «Siempre quise ser un director de cine de autor», confesó el realizador de grandes los éxitos taquilleros como «The Godfather» y «Apocalipsis Now» en la rueda de prensa posterior a su proyección en el festival de cine de Roma.

   Con «Youth without youth» (Juventud sin Juventud), interpretada por Tim Roth, Alexandra Maria Lara, Bruno Ganz y André Hennicke, Coppola regresa a la gran pantalla diez años después de su última película, «The Rainmaker», sin contar su trabajo no acreditado en «Supernova» en 2000.

   Y lo hace de una forma particular, pues de la mano del escritor y filósofo rumano Mircea Eliade (1907-1986), Coppola reflexiona sobre la consciencia del tiempo y el origen del lenguaje «a lo Borges», según afirmó.

   Pero la metafísica y las emociones, a diferencia de la acción, no son fáciles de mostrar en el cine, como ha señalado el montador de la película, Walter Murch, presente con Coppola en la rueda de prensa.

   «La acción es muy fácil, se representa a sí misma mientras el pensamiento no, por lo que hay que buscar una forma exterior para representarlo. En cualquier película de este tipo, la riqueza del filme viene en la riqueza del tapiz de símbolos, imágenes e ideas que interactúan», explicó Murch.

   Siguiendo ese pensamiento, Coppola dijo: «Siempre he sentido que el cine estaba más relacionado con la poesía que con una ficción narrativa y puede, por tanto, usar esa expresión maravillosa que es la metáfora».   El director pidió «tiempo», porque cuando se hace «una película nueva, éste hace falta para que la gente decida si es buena o mala».