Controversia

Controversia

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Escoger un tema para desarrollarlo, hacerlo interesante y ameno, he aquí una tarea difícil de realizar. A veces nos sentamos junto al escritorio –si es que lo tenemos- y todavía ignoramos acerca de lo que vamos a escribir, y no es que en realidad no seamos capaces de discurrir sobre tal o cual materia, sino que son tantas las cosas que llevamos a la cabeza, que el sacarla a la luz  de la luz –permítaseme esta figurita- acomodarlos, ordenarlos y discutir si esto debe decirse o no, que qué opina fulano o mengano que es contrario a esto, se va el tiempo y nos levantamos sin escribir nada; pero no es que uno se pase dos o tres horas en este entrar y salir las ideas del número, pues todo esto transcurre en un imbécil minuto o en segundo; lo que acontece es lo inesperado y que tantas veces por descuido y por la norma del escritor viene a suceder; que dice mañana escribiré acerca del tal tema, diré qué Juan opina sobre esta materia, pero que yo soy opuesto a su tesis porque hay  estos argumentos y además él olvida que en el siglo IV (a. J) ya escribía uno de los filósofos griegos, que la materia … y así seguiré mi artículo hasta terminar diciendo, que no es verdad que la estrella tal o cual de la constelación brille más en tal época, sino en la que ya el astrónomo chino dijo… y así despertaré la discusión necesaria entre los científicos y los periodistas que se ponen a decir disparates descomunales por estar haciendo incursiones por la tierra de nadie o lo que equivale decir en buen dominicano “en lo que no le importa”. Pero es que sucede, que mi buen amigo tampoco escribiría, pues olvida que tenía cita imposible de no asistir a ella, y así nos quedamos nosotros sin su artículo, hasta que un día  nos trae uno, pero ¡ay Dios cualquiera no lo publica, éste sí que es malo! Y es que hay que sentarse a la mesa o al escritorio cuando se tienen deseos de escribir y se tiene algo de qué hablar, no a decir baratijas, como las mías, ahora por ejemplo, si no cosas que en realidad interesan al público y que sean de su agrado, pues ya el pueblo está cansado de malas filosofías, y esos artículos que aparecen en la prensa diaria no son para ser leídos en la cama por la mañanita o momentos antes de ir para el trabajo o camino de la oficina; los artículos de periodismo han de ser ligeros y gustosos.