CONSULTORIO ECOLÓGICO

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Especialista en recursos naturales
P. Profesor, entre tantos esfuerzos para la conservación de las áreas protegidas ¿no le parece interesante la iniciativa del pago por servicios ambientales, como la más idónea para su sostenibilidad de cara al futuro?

R.  Claro que me parece interesante. El pago por servicios ambientales, más que una iniciativa, es una realidad en muchos países del mundo que han recurrido a este medio para el sustento y conservación de sus áreas protegidas. Además, esta modalidad de obtener recursos económicos por vías diferentes a los métodos tradicionales del cobro por la visitación o el acceso de turistas a estos espacios especialmente valiosos por sus recursos naturales o culturales; no solo implica la obtención de recursos adicionales que garanticen su sostenibilidad, sino la trascendencia del mensaje que se le envía a la sociedad, al demostrar que las unidades de conservación tienen un valor y una importancia que va más allá de los que puede apreciar directamente el visitante, porque también benefician a comunidades cercanas y, a veces, muy lejanas a ellas, aunque sus moradores nunca lleguen a visitarlas.

Sin embargo, no me parece la vía más idónea para garantizar su sostenibilidad. Mi valoración particular al respecto, es que cada área protegida tiene un valor en sí misma y diferente a las demás y esa particularidad es lo que la hace especialmente valiosa y única.  Quiero decir que toda unidad de conservación tiene unas potencialidades intrínsecas en base a las cuales tiene que sustentarse su desarrollo y su sostenibilidad.

De cara a la realidad que nos asiste, son las potencialidades naturales o los bienes de la naturaleza o los atractivos del medio que pueden despertar el interés, la curiosidad y la atención del visitante, porque se trata de algo excepcional o especialmente valioso y que solo está allí. Para percatarse de ello, solo basta con despertar el sentido de la observación y apreciar los detalles que hacen único cada rincón, recurso o escenario de un espacio protegido. 

Ya no existen analfabetos ambientales. Es tanta la información que le llega al ciudadano común sobre la naturaleza y sus recursos que cualquiera puede discriminar con facilidad lo que realmente tiene un valor fuera de lo común, porque es el fruto los procesos en los cuales no ha intervenido la mano del ser humano, de aquello que es meramente artificial. En las potencialidades naturales de un área protegida, se asienta su verdadero valor y trascendencia.