CONSULTORIO ECOLÓGICO

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Especialista en recursos naturales
P.- Profesor, ahora que públicamente se están ventilando cosas increíbles contenidas en los términos del contrato entre el Estado dominicano y la minera Barrick Gold, hay conceptos económicos que no entendemos muy bien, al menos yo no comprendo aquello de que la Rosario Dominicana dejó un pasivo ambiental, ¿podría explicarnos en qué consiste tal pasivo que esta empresa dice se lo va a descontar al gobierno de los pagos que le haga por el oro que va a explotar?

R.- El concepto o la expresión pasivo ambiental, puede que tenga una connotación económica, pero su contenido es netamente ambiental y totalmente comprensible desde el campo de la ecología. Se refiere a los impactos o daños al ambiente y los ecosistemas causados por la Rosario Dominicana, que no fueron mitigados ni remediados durante ni después del tiempo que duraron las operaciones de explotación de la mina de oro de Pueblo Viejo.

Ahora mismo existe una contaminación al más alto nivel en el río Margajita, en las presas de cola de Las Lagunas y Mejiíta, cuyos costos de remediación o neutralización, resultan sumamente costosos. Pero el daño ambiental más grande y que probablemente no se resuelva totalmente con las operaciones de la Barrick, reside en la capa de suelo dejada al descubierto, después que se extrajo o se sustrajo la capa superior del suelo, la cual contenía el oro mezclado con óxidos de varios metales.

Es decir, la Rosario Dominicana se encargó de extraer el oro mezclado con los óxidos presentes en la capa superior del subsuelo y consciente o inconscientemente, dejó desnuda la capa de suelo que también contiene oro, pero mezclada con sulfuros, mil veces más contaminante que los óxidos, pues en este caso, el azufre reacciona directamente con los gases atmosféricos, los cuales se desplazan con los vientos y se precipitan con las lluvias a decenas y hasta cientos de kilómetros de distancia del lugar donde se encuentra la mina.

Resolver este problema que nos afecta a todos los dominicanos y en particular a los bosques y ríos de la Cordillera Central, cuesta todo el dinero del mundo y la Barrick no está dispuesta a invertir un centavo en ello, sino, en los problemas todavía peores, que surgirán al entrar en operaciones. De esta manera, el Estado Dominicano tiene que cargar totalmente con los costos, pues a esta minera le interesa el oro, no el pasivo ambiental acumulado.