CONSULTORIO DE FAMILIA

CONSULTORIO DE FAMILIA

Sicóloga, Terapeuta familiar
Pregunta de la lectora: Uno de mis hijos está pasando por una situación difícil. A veces siento que voy a desfallecer. No siento fuerzas para seguir adelante. Él sólo cuenta conmigo para mantenerse firme. Mis amistades me dicen que lo deje y que aprenda solo de la vida. ¿Cree que es la mejor opción?

Respuesta de la terapeuta: Como especialista en sistemas familiares pienso  que todos los miembros de la familia tienen que apoyarse en el éxito y aprender del fracaso o del dolor. Si usted representa para su hijo una fuente de confianza y seguridad le recomiendo permanezca junto a él en este momento de sufrimiento. No le deje solo con el problema.  Escúchele, ayúdelo a reflexionar.  Esté cerca emocionalmente sin  criticarle y sin decirle  lo que tiene que hacer. Su    espaldarazo  lo hará sentirse seguro.

Cuando hable con él no lo ataque. Estimúlelo a enfrentar  los desafíos y hacerse responsable de lo que le pasa y de la solución. Ayúdele a explorar qué errores cree  cometió  que contribuyeron a  la aparición del problema para que no los vuelva a reiterar.

La postura proactiva que usted asuma en este proceso le ayudará  a tener otra perspectiva del problema. Además, verá que podrá tomar otra senda para continuar la vida sin ese problema que le agobia. Su participación no precisará  que usted le solucione el problema,  sino, intentar bajo su consejería, los  esfuerzos y herramientas emocionales necesarios  para vencer la situación.

La familia o la persona exitosa no es aquella con ausencia de problemas, más bien, es la que sabe encarar la adversidad y sobreponerse a ella. Estas son las personas y familias resilientes.

Este tipo de familia tiene la riqueza de enfrentar las crisis que se presentan en los diferentes estadios de la vida. Están matizadas porque aprenden a tomar decisiones compartidas, a negociar, a hacer intercambios de ideas creativas. Los padres suelen ser coordinadores en esta etapa en que los hijos necesitan de ellos.

Las madres resilientes y bien tratantes tienen una gran empatía con el sufrimiento de los hijos, poseen una gran capacidad para intercambiar, a través de la comunicación, mensajes, afectos, entendimiento y comprensión, de manera que esto favorecerá el acompañamiento.

 Cuando usted sienta que va a desfallecer es preferible que tome un receso y se recargue emocionalmente antes de volver a estar con su hijo.