Conspiración

<P>Conspiración</P>

El Seguro Familiar de Salud (SFS) tiene enemigos que conspiran para tratar de impedir que entre en vigencia el primero de mayo de este año, como prometiera el Gobierno.

Quizás los conspiradores no sean muchos en número, pero en cuanto a poder hay que considerar que son una amenaza para esa conquista de los trabajadores y sus familias.

Por un lado andan determinados patronos que parecen dispuestos a mantener la ofensiva contra esta parte medular del Sistema Nacional de Seguridad Social, que extendería hacia toda la familia de los trabajadores los beneficios de la atención en salud.

Es de los empleadores el argumento que el SFS encarecería los costos de las empresas, debido a la aplicación del régimen contributivo, lo cual es una media verdad.

Por otro lado anda el Colegio Médico Dominicano, que de antemano afirma que los servicios médicos al amparo del SFS serían precarios, entre otras cosas por la disconformidad de ese sector con los honorarios fijados.

Un tercer grupo, de escasa importancia pero conspirador al fin contra el seguro familiar, está compuesto por algunos desmeritados sindicalistas que nadan bien en todas las aguas y pescan en mar revuelta.

– II –

La tabla de salvación parece ser la voluntad política mostrada por el Gobierno para hacer valer el seguro a partir del primero de mayo.

Recientemente el Centro de Estudios Juan Montalvo pronosticó que se impediría el inicio del seguro porque, según afirmó, el Consejo Nacional de la Seguridad Social habría estado emitiendo resoluciones contrarias a lo acordado entre las partes.

Luego el superintendente de Salud y Riesgos Laborales acusó al equipo económico del Gobierno de mantener “arrodillada” a esa dependencia porque no dispuso los recursos suficientes para la puesta en marcha del seguro familiar.

Esta última afirmación fue rechazada por el Gobierno, una de cuyas voces autorizadas afirmó que hay recursos y voluntad política suficientes para cumplir la promesa de poner en marcha este dispositivo a partir del primero de mayo.

Todas estas declaraciones contradictorias dejan entrever que la conspiración contra el seguro familiar va en serio y no para mientes.

Ante esta realidad, es preciso que las organizaciones sindicales realmente comprometidas con los derechos de los trabajadores recurran a cuantas instancias jurídicas y legales sea posible para exigir que sea desmontado el tinglado que pretende regatearle a los trabajadores y sus familias los beneficios del seguro familiar.

El Gobierno tiene empeñada su palabra y la mejor forma de demostrarlo es haciendo que el SFS sea un hecho a partir del primero de mayo.