Consejos para disciplinar a un niño

Consejos para  disciplinar a un niño

Disciplinar a un niño nunca es tarea fácil. Es más sencillo darle mucho amor y consentirlo, porque después de todo, es tu hijo… Pero si quieres que el niño distinga lo correcto de lo incorrecto y crezca aprendiendo a controlarse y a tener buenos modales, debes saber cómo disciplinarlo de forma adecuada, sin importar lo difícil que parezca la tarea.

¿Por qué es la disciplina un dilema tan grande? Porque ponerla en práctica es como caminar por una cuerda floja. Por un lado está el peligro de ser demasiado permisivos, porque nadie quiere criar a niños consentidos y tiranos; por el otro, está el miedo de controlarlos excesivamente, porque tampoco queremos ser tan duros que lleguemos a criar a niños miedosos, tímidos y tristes.

Lo que necesitamos es encontrar un término medio para lograr educar a niños respetuosos, afectuosos y bien portados.

La psicóloga Arisleydi Sánchez, especialista en violencia intrafamiliar, del Centro Vida y Familia, explica a los lectores de ¡Vivir! algunas estrategias de disciplina según la edad de los infantes. “En la etapa de bebé, 0 a 2 años se trabaja más con ir creando hábitos y rutinas adecuadas para el niño, que luego faciliten el manejo diario”, adelanta.

La experta informa que en la primera infancia (2-7 años) es una etapa de reconocimiento del pequeño, donde se harán las pautas y patrones relacionales, incluyendo el manejo de la jerarquía y los límites.

“La clave de este período es hablar, accionar y supervisar. Hablar quiere decir dar el mandato u orden, una vez. Accionar es ir donde el niño y ejecutar lo que se le acaba de decir, y supervisar es ayudar y/o observar que se termine de realizar lo encomendado. Esto se hace cada vez que se da el mandato al niño, con un período corto de tiempo entre un mandato y otro.

La terapeuta dice que si hemos hecho lo mencionado anteriormente, ya en la segunda infancia y en la adolescencia el manejo de la disciplina tiene que ver más con la constancia y la coherencia que deben mantener los padres y madres. Se trabaja también con las consecuencias asociadas al hecho, para ir reforzando el valor de la responsabilidad. También en la adolescencia se integra la negociación como pauta disciplinaria.

Disciplinar sin castigo físico. A pesar de que en nuestra culturas la “pelas” son comunes y hay quienes aseguran que los “chancletazos” de mamá y las pelas de papá son muy necesarias para la educación, la terapeuta asegura que el tema con el castigo físico es que no se obtiene ningún resultado positivo.

“El niño no aprende lo que hizo mal y no reflexiona lo sucedido, porque al recurrir al castigo físico el niño o la niña lo que queda es impactado por el uso de la fuerza del adulto, y la pauta educativa que se instala es a través del miedo y no del respeto”.

Así mismo advierte que emocionalmente el niño se siente indefenso, y puede entender con el tiempo, que es merecedor de este tipo de castigo, lo que da como resultado una daño en su estima, se le enseña el abuso de poder y de la fuerza como una forma de resolver los problemas, y luego socialmente puede desenvolverse como alguien que no sabe defenderse o como alguien que sólo sabe utilizar la fuerza para solucionar los conflictos.

otras reglas básicas. El respeto tiene que ser mutuo. Una de las quejas más comunes de los padres con relación a sus hijos y viceversa es: «No me estás escuchando». Procura dar un buen ejemplo desde el principio, y cuando tu niñito trate de decirte algo, interrumpe lo que estés haciendo, ponle atención y escúchalo. Así más tarde podrás exigirle el mismo comportamiento.

La vida no siempre es justa. Los padres tenemos mucho miedo de decepcionar a nuestros niños. Pero, si los niños nunca sienten tristeza ni desilusión, no tendrán la oportunidad de desarrollar las habilidades psicológicas esenciales para su felicidad.