Conmocionado por desaparición de Rainiero, Mónaco mira a Alberto

Conmocionado por desaparición de Rainiero, Mónaco mira a Alberto

MONACO (EFE).- Conmocionados por la desaparición de Rainiero, cuyo recuerdo es omnipresente en el Principado, los monegascos intentan, posterior a su muerte y a una semana de sus funerales, recuperar una cierta normalidad, con la vista puesta en su sucesor, Alberto.

El próximo soberano de la familia Grimaldi, aunque aún no se ha anunciado la fecha oficial de su entronización, todavía no se ha dirigido a sus súbditos, que esperan con impaciencia sus palabras en estas horas difíciles tras la pérdida del que fuera su «padre» y «patrón» durante más de 55 años.

Fuentes del Palacio indicaron a EFE que desconocían si habrá en las próximas horas alguna comunicación oficial por parte del regente y heredero, sumido en el dolor, pero también en organizar los funerales de Rainiero, el próximo día 15, en los que participarán numerosas personalidades internacionales.

El Palacio está también muy ocupado en responder a la «avalancha» de condolencias recibidas del mundo entero. «Estamos desbordados y emocionados por tantas muestras de afecto», dijeron las fuentes.

Por el momento, lo único que se sabe oficialmente es que Alberto no acudirá mañana a los funerales de Juan Pablo II en Roma, «como se había propuesto hacer», debido al fallecimiento de Rainiero, que murió a los 81 años, víctima de problemas respiratorios, cardiacos y renales, sólo cuatro días después del Pontífice, de 84 años, el pasado sábado.

Ese avatar del destino ha marcado profundamente a los monegascos, que dividen su dolor entre la pérdida de su Príncipe y la de su Papa.

Ferviente creyente, el difunto príncipe de Mónaco, donde el catolicismo es la religión del Estado, había recibido de Juan Pablo II una «particular bendición apostólica» poco antes de la muerte de ambos.

Los retratos de Rainiero y Karol Wojtyla se encuentran juntos a los pies del altar mayor de la Catedral de Mónaco, donde las banderas blanca y amarilla del Vaticano y blanca y roja del Principado están parcialmente cubiertas por crespones negros y bandas moradas, los colores del luto.

La Catedral, en cuya cripta reposarán los restos de Rainiero junto a la tumba de su difunta esposa, la actriz convertida en princesa Grace Kelly, mantenía hoy abiertas sus puertas y grupos de jóvenes estudiantes italianos se mezclaban con unos pocos fieles en su interior.

La normalidad se hace paso poco a poco entre la gente, aunque son muchas las señales de duelo por el soberano, desde las banderas a media asta en los edificios públicos y las enseñas con crespones en multitud de viviendas, hasta los lazos negros que aparecen hoy en algunas páginas web monegascas.

«Le adorábamos, era un gran soberano y le vamos a echar mucho de menos», dijo a EFE Laurence, una joven dependienta del barrio de La Condomine, que une la zona del Palacio con el puerto marítimo, para la cual «hay un pesado ambiente de tristeza que se respira».

Los retratos enmarcados en negro de Rainiero, sólo o con Grace, pero sobre todo con Alberto, se mezclan con muebles, ropa y coches en los escaparates de los comercios monegascos, en especial en los de la simbólica calle de los Grimaldi, que hoy han reabierto sus puertas tras la jornada de luto vivida ayer.

El próximo día 15, con motivo de los funerales, todos volverán a cerrar en señal de duelo, como ha pedido hoy el Gobierno del Principado a todas las empresas de Mónaco, sin que eso signifique una reducción en las remuneraciones.