Confianza y gobernabilidad

Confianza y gobernabilidad

WILFREDO LOZANO
La publicación en medios de prensa de la encuesta «Primera Radiografía Socio Política Dominicana» del CIES el pasado día 17 del presente ha dado pie a discusiones en la prensa escrita y televisiva que merecen comentarios reflexivos. Los resultados de la encuesta parecen expresar una paradoja: la población apoya al Presidente y a su partido, le reconoce capacidades y en él tiene confianza, pero al mismo tiempo crítica puntos claves de la acción del gobierno. Algunos dicen que esto no es coherente.

Otros entienden que por el hecho de la gran confianza que la gente le expresa al Presidente la encuesta no muestra elementos críticos significativos. Creemos que ambos enfoques están equivocados, pues acentúan unilateralmente uno de los extremos: o la confianza al Presidente o la crítica puntual a la gestión de gobierno. La respuesta a esto debemos ir a buscarla en la confianza de la gente ante el Presidente y su gobierno, lo que condiciona sus expectativas.

Al vivir una experiencia traumática con el pasado gobierno, la población evalúa su presente por oposición a ese pasado inmediato, de ahí que siete de cada diez dominicanos digan que la situación hoy es un poco o mucho mejor que hace un año y la misma proporción entienda que la situación mejorará mucho el próximo año. En ambos casos la comparación la determina la experiencia traumática del pasado. Pero la gente es bastante realista e inteligente, pues independientemente de las evaluaciones negativas del pasado y las positivas expectativas del futuro, no niega los problemas del presente en asuntos claves como el empleo, la pobreza, la salud, etc., mas bien los destaca e incluso indica la jerarquía de esos problemas. Señalo dos ejemplos.

De una larga lista de problemas nacionales, la gente destaca cuatro como los principales: inflación (14%), desempleo (15%), delincuencia (21%) y consumo de drogas/narcotráfico (17%). Estos problemas concentran el 67% de las opiniones. De la mayoría de los problemas la población entiende que están en vías de solución (delincuencia: 22%; inflación: 19%; consumo de drogas/narcotráfico: 18%). El 12% de la gente cree que para resolver el asunto de las drogas se necesita más tiempo, lo mismo opina el 22% de la población respecto a la delincuencia y el 16% respecto al desempleo. Mucha gente entiende que hay problemas que no tienen solución como el consumo de drogas (19%), la delincuencia (20%), o el desempleo (11%) y la inflación (11%). Otros creen que para el gobierno muchos de estos asuntos no son problemas importantes: un 22% así piensa respecto al desempleo, y un 12% cree que esto ocurre con el tema de la pobreza.

El otro asunto es el del combate a la pobreza, específicamente el relativo al programa «comer es primero». La inmensa mayoría de la población cree que este programa no le llega a la gente que necesita esos recursos: apenas un 18% así lo cree. De la población que cree que dichos programas no llegan a la población pobre, el 35% cree que esto ocurre por clientelismo partidario, mientras un 45% entiende que esto se debe a ineficacia en el proceso de identificación de los pobres. Lo que es más: sólo un 22% de la población que votó por el PLD entiende que estos programas llegan a la gente y el 51% de la población que votó por el PLD y que estima que los programas no llegan a la gente, dice que eso se debe a que no se identifica correctamente a los pobres.

Los ejemplos muestran claramente que las expectativas de un futuro mejor no le quitan criticidad a la gente. Mas bien manifiestan una opinión fundada en un coherente rechazo al pasado inmediato, realista ante los problemas del presente y con grandes expectativas hacia el futuro. Por eso la población confía en el Presidente y apoya su gestión, reconoce los problemas y los evalúa con precisión e incluso señala su punto de vista respecto al tratamiento que reciben los grandes problemas nacionales de parte de las autoridades.

El gobierno deberá tomar muy en serio esta disposición de la gente y la gran confianza que han depositado en el Presidente. Para ello debe responder a esa confianza en los ámbitos y problemas que a la población preocupan: salud, empleo, delincuencia, narcotráfico y consumo de drogas, inflación, entre otros. A los partidos de oposición les toca también asumir con inteligencia y creatividad la opinión de la gente, concentrándose en aquellos problemas que más negativamente les afectan y vigilando al gobierno en la aplicación de políticas eficaces que tiendan a enfrentarlos y resolverlos. De ser así, las expectativas de la gente pueden ayudar al ejercicio de la gobernabilidad. Todo depende de las inteligentes relaciones del gobierno y la oposición entre sí, de cara a los problemas que sufren los dominicanos y dominicanas.