Complejo de avestruz

Complejo de avestruz

El reino animal es pletórico de seres fascinantes, algunos tan grandes y majestuosos que sorprende ver que su alimentación se basa de diminuto plancton y pececillos, tal como la ballena azul, y otros, que son tan pequeñitos que ingieren la misma cantidad de su peso corporal como la musaraña, pero pocos son tan particularmente extraños y hasta desconcertantes como lo es el avestruz.

Esta ave gigante oriunda de Africa, que debido a su peso y volumen no es dada a valor sino a la carrera cuando es asustada, y cuyos monstruosos huevos equivalen a dos docenas de los de gallinas, tiene además, la particularidad de tragarse todo lo que brille, en especial las gemas preciosas, siendo la característica más notoria, de que cuando está amenazada, ante un verdadero peligro, de detenerse en el camino y buscar un agujero para enterar su ridícula cabecita y dejar a la intemperie el resto de su enorme cuerpo, creyendo que con dicha actitud está a salvo, por lo que muchos, al ver a las personas que acostumbran a no enfrentar con firmeza y valentía las adversidades soslayándolas con nimiedades, se les califica que tienen complejo de avestruz.

Muchas veces, tantas que hasta uno ha perdido la cuenta, se acusa a nuestro pueblo dominicano de que es como el avestruz, pues siempre tratamos de paliar el peligro de la manera más fácil, es decir, obviándolo, haciéndonos los tontos aunque nos estén devorando las entrañas, a lo que nosotros, que no pretendemos en estas cuartillas ser rigurosos tal y como son los cientistas sociales ni nada por el estilo, diríamos que no, que el dominicano muy por el contrario tiene una gran fuerza de aguante, una gran resistencia ante las adversidades teniendo como defecto, eso sí, demasiada fé en que quien promete castillos en el aire y mundos sólo posibles en las fébriles mentes (dementes algunos) de los políticos del patio, pero que al darse cuenta de que los han timado, frustrándoles sus genuinas aspiraciones como sociedad, de esa misma manera actúa y le quita el apoyo tajantemente sin mediar la más mínima contemplación.

Cuando vemos las cosas en su justa dimensión y buscamos un realismo exacto en la comparación con las actitudes de esta ave corredora, podemos observar que más que el pueblo, el gobierno del agrónomo presidente Mejía es el mismo avestruz, pues que si comparamos su masa física voluminosa y torpe, es como la hipertrofia de su nómina pública parasitaria de botellas y botellones; huyendo ante los problemas más velozmente que este corredor bípedo y escurridizo, para ir poniendo unos huevos tan descomunales como lo fue el manejo de los hoyos financieros bancarios y recomprando empresas totalmente quebradas como las Edes, lo que ha hecho retirarse al FMI. O también con la monstruosidad sin parangón de aprobarse un engendro como la «Ley de Lemas» (o ley de enema), dando al traste definitivamente con la institucionalidad democrática, pero sobre todo, siendo capaz de esconder la cabeza en el hoyo del desdén, prestando oídos sordos ante el clamor generalizado de la población para que el ejecutivo no se repostule, so pena de caer en un desastre de imprevisibles consecuencias antes, durante y después de las elecciones de mayo venideras

Por eso amables lectores cuando escuchen a desconocidos referirse de nosotros los dominicanas de que padecemos un serio complejo de avestruz, díganle que están en un error, que nuestro pueblo es sabio y pedirá que le rindan cuentas los responsables de las presentes desgracias, tal vez asemejándose el gobierno en sus tropelías y veleidades a esa ave, ya que la población está cansada de que se burlen de vil y grosera manera, asumiendo, como es el temor que demuestra este gobierno ante el lógico desenlace de su derrota en las elecciones, que nuestro clamor se convierta en la real semblanza de un fiero y noble león.