Cómo ser longevos y saludables

Cómo ser longevos y saludables

Desde hace muchos años, el ser humano ha buscado la fórmula para vivir más años y retardar el envejecimiento. Pero una gran longevidad no es sinónimo de bienestar, pues ello dependerá del cuidado que procures a tu organismo.

El envejecimiento es un proceso natural de deterioro físico lento y progresivo que inicia con el nacimiento y se acelera a partir de los 30 años, etapa en que las funciones y sistemas del cuerpo humano empiezan a declinar.

Sin embargo, este desgaste natural del organismo puede acelerarse de manera dramática debido a factores hereditarios, junto con condiciones y hábitos de vida inadecuados, lo cual se refleja en un deterioro de la salud y de la expectativa de vida.

Hasta ahora no es posible detener el paso de los años, pero si evitar y retardar el detrimento de las capacidades orgánicas y el estado de salud mediante hábitos de vida saludables.

Muchos especialistas coinciden en que existen cuatro factores modificables que influyen en la salud, el envejecimiento y la expectativa de vida, que son:

[b]Herencia[/b]

En algunos casos la herencia genética predispone la aparición de enfermedades en la edad adulta como la diabetes mellitus, la artritis reumatoide y el cáncer, aunque no significa que todas las personas portadoras de un gen inductor de una patología vayan necesariamente a padecerlas.

[b]Hábitos de vida[/b]

Son todas las influencias culturales, familiares, educativas y sociales que de una manera u otra influyen en la calidad de vida y longevidad, prolongándola –es el caso del ejercicio y una dieta adecuada– o deteriorándola –como el sedentarismo, la alta ingesta de grasas y calorías en los alimentos, el mal dormir y el consumo de alcohol y tabaco–

[b]Medioambiente[/b]

La exposición a contaminantes, radiaciones ultravioleta, toxinas y conservantes químicos en alimentos reduce la expectativa de vida.

[b]Nutrición[/b]

Una alimentación adecuada y variada que incluya verduras, frutas, cereales, pescado, carnes y sus derivados destaca entre los factores más importantes para preservar la salud y prolongar los años de vida.

[b]PARA VIVIR MAS Y MEJOR[/b]

[b]Menos carne, más verdura[/b]

En perjuicio de la salud, gran parte de la población aprecia y gusta más del consumo de carne y alimentos ricos en carbohidratos y grasas que de las frutas, cereales y verduras, lo cual a largo y mediano plazos trae como consecuencia el desarrollo de diabetes, obesidad y problemas cardiovasculares.

La carne es una fuente esencial de proteínas, vitaminas y minerales –sustancias necesarias para el buen funcionamiento del organismo–, pero también es la principal proveedora de grasas saturadas y colesterol, de ahí la importancia de consumirla con moderación.

Las más dañinas son las de res y de cerdo y sus derivados (chorizo, longaniza, etcétera), que por su elevado contenido de grasas saturadas y colesterol provocan que se vayan depositando en las paredes arteriales hasta formar placas que van obstruyendo el paso de la sangre hacia el corazón, lo que puede dar como resultado un infarto.

El secreto está en consumirlas en cantidades adecuadas –dos o tres veces por semana–, prefiriendo el pollo y pescado sobre la res y el cerdo.

El consumo de alimentos ricos en carbohidratos, como las pastas y panes, y el gusto por la comida rápida (pizzas, hamburguesas, hot dogs) o chatarra –léase frituras– provee al individuo a un mayor número de calorías que se refleja en un incremento de peso que puede llegar a convertirse en obesidad, trastorno que puede llevar a complicaciones como hipertensión arterial, problemas del corazón, apnea del sueño y daño articular, entre otros.

[b]Cuerpo en movimiento[/b]

El ejercicio es otro factor vital para la preservación y mejoramiento de la salud y la capacidad física por muchos años, así que deja a un lado tu vida sedentaria y ponte en acción llevando a cabo tu deporte favorito.

Cualquier tipo de deporte provoca una reacción en cadena de beneficios para todo el cuerpo, porque mejora las funciones metabólicas, reduce la tensión mental, fortalece las estructuras músculo-esqueléticas, brinda sensación de bienestar y previene la presencia de enfermedades.

Incluir el ejercicio en tu rutina diaria fortalece la función cardiaca, aumenta el grosor de los músculos, incrementa la calidad de los huesos, consume calorías, vigoriza la capacidad pulmonar, activa órganos de desintoxicación como hígado y riñones, mejora la capacidad inmunológica y optimiza la oxigenación de todo el organismo.

[b]ENFERMEDADES BAJO CONTROL[/b]

Desafortunadamente, la mayoría de la gente no acostumbra practicarse exámenes médicos generales de forma periódica, relegando su salud a un plano secundario hasta que, con el pasar de los años, comienzan a surgir las enfermedades. Para anticipara su aparición es vital hacerse un examen completo anualmente, con el fin de controlar factores de riesgo que predisponen a las enfermedades como son elevación del colesterol, incremento de la glucosa en la sangre, aumento en el nivel de triglicéridos, así como determinar el estado de la función cardiaca, pulmonar, metabólica, auditiva y visual, entre otras.

[b]ESTRÉS, UN MAL COTIDIANO[/b]

Las presiones económicas, la sobrecarga del trabajo, los problemas familiares, aunado a las ambiciones, exigencias, miedos y frustraciones en nosotros mismos y en los proyectos personales, provocan continuas cargas de estrés, el cual se acumula hasta que un día estalla en nuestro interior, repercutiendo en la salud física y mental.

La exposición permanente a los estados de tensión afecta de manera sensible la salud mental, derivando en grados de irritabilidad, angustia, preocupación y agresividad, mientras que en el plano físico incrementa la presión sanguínea, eleva los niveles de colesterol, favorece la aparición de problemas cardiovasculares y merma el sistema inmunitario. También causa alteraciones del sueño, afecciones en la piel, agotamiento mental y tensión muscular.

Muchos médicos catalogan el estrés como uno de los principales detonadores de enfermedades. Es un factor que agudiza una patología ya presente por una causa biológica o hereditaria. Esfuérzate por controlar el estrés, para evitar que controle tu vida.

[b]HABITOS QUE ESFUMAN LA VIDA[/b]

El alcohol y el cigarrillo son dos drogas socialmente aceptadas a pesar de los daños que ocasionan a la salud.

El cigarrillo posee más de 4 mil sustancias que predisponen y causan cáncer de pulmón, faringe, laringe, estómago y páncreas, además de bronquitis crónica, enfisema pulmonar y afecciones cardiacas. El alcohol por su parte, desencadena una serie de enfermedades, la mayoría consideradas entre las principales causas de muerte como son la cirrosis hepática, las enfermedades cardiacas y los accidentes de tránsito.

Si no puedes dejar estos hábitos por ti mismo, busca ayuda profesional.

El cuidado de la salud durante la juventud es esencial, pues los buenos hábitos repercuten en una vejez saludable, alejada de enfermedades que incapacitan y disminuyen la calidad de la vida.

[b]¿QUÉ LE PASA AL CUERPO AL ENVEJECE?[/b]

[b]Piel[/b]

La renovación de la epidermis se hace más lenta y la piel se endure. La dermis pierde colágeno y por lo tanto elasticidad. La pigmentación aumenta y aparecen placas queratosas, manchas causadas por la exposición al sol. Las glándulas sebáceas pierden parte de sus facultades. Aparecen arrugas y líneas donde se marca la expresión.

[b]Cabello[/b]

La mitad de la población tiene canas a los 40 años. Aunque el ritmo de encanecimiento está determinado por los genes, se asocia con el envejecimiento. La calvicie es poco común en las mujeres, pero su cabellera se hace más escasa con la edad.

[b]Ojos[/b]

La presbiopía (dificultad para enfocar de cerca) es resultado del endurecimiento del cristalino y debilitamiento del músculo ciliar. Pueden aparecer cataratas, que produce visión borrosa.

[b]Boca[/b]

Los dientes se gastan con el paso del tiempo, pueden dañarse y ser extraídos. Las enfermedades de las encías están entre las principales causas de pérdida de piezas dentarias. El mal estado de la dentadura repercute negativamente sobre la calidad de la vida porque afecta aspectos tan importantes como la nutrición.

[b]Corazón[/b]

Los niveles de estrógenos protegen el corazón de las mujeres, pero a los 50 años su riesgo de padecer enfermedades cardiacas es igual al de los hombres. En ambos sexos el músculo cardiaco se debilita y las arterias se endurece, lo que predispone al padecimiento de serias enfermedades cardiovasculares.

[b]Articulaciones[/b]

Se deterioran, y algunas personas adquieren con la edad osteoartritis y artritis reumática. El deterioro es más rápido en aquellas personas que someten las articulaciones a esfuerzos excesivos, lo que sucede sobre todo cuando hay obesidad.

[b]Audición[/b]

Si bien el envejecimiento causa pérdida de la audición, esta empeora con el ruido, sobre todo el de las ciudades.

[b]Pies[/b]

Los callos son más comunes porque disminuye la capacidad de renovar las células muertas. Además, las uñas se hacen gruesas y se tornan amarillentas.

[b]Huesos[/b]

La masa ósea alcanza su nivel máximo a los 35 años y disminuye a una tasa aproximada de uno por ciento hasta los 65 años. Esto predispone a fracturas.

[b]Cerebro[/b]

Perdemos neuronas en una pequeña proporción a partir de los 35 años, pero dicha pérdida se agudiza después de los 65, por lo que el riesgo de padecer demencia aumenta.

[b]Otros órganos[/b]

En las mujeres es común que algunos órganos como el útero, la vejiga, el recto y la uretra, se desplacen después de la menopausia, debido a la pérdida del estrógeno, lo que disminuye la elasticidad en los tejidos. Esta situación genera prolapsos e incontinencia.

En los hombres aumenta el tamaño de la próstata, lo cual repercute negativamente en la función urinaria: aparecen las urgencias e incontinencias. También se afecta la vida sexual.