Cómo detener el contagio de la crisis  financiera de Irlanda

Cómo detener el contagio de la crisis  financiera de Irlanda

Wolfgang Münchau
Si se fusionan 16 pequeñas economías abiertas, se obtiene una gran economía cerrada. Pero este es el punto. Cuando se reúnen los líderes de 16 economías pequeñas abiertas, lo que se consigue es un salón lleno de políticos de esas 16 pequeñas economías.

La gobernación económica a través del Consejo Europeo ha demostrado siempre ser cacofónica y a menudo incompetente. Es un marco institucional que se presta a ser señalado con el dedo. Los irlandeses dicen que ellos no son Grecia. Los portugueses dicen que no son Irlanda. El ministro financiero español dijo la semana pasada, que España no es Portugal. Y hasta el momento no hay premios para adivinar lo que Italia no es.

Esta paradoja de la administración radica en el centro de la crisis de la eurozona. Esto explica, por ejemplo, el por qué en el medio de una crisis bancaria existencial ha habido un debate sobre la tasa fiscal corporativa irlandesa. Los franceses y alemanes han discutido que las tasas ultrabajas de Irlanda están distorsionando la competencia. Los irlandeses dicen que ellos necesitan una tasa fiscal baja para atraer la inversión extranjera directa. Es difícil concebir un asunto que es menos relevante para el problema actual.

La tarea que necesita resolverse ahora es la de detener el contagio de la crisis bancaria irlandesa. Los canales son fáciles de imaginar. Los dos acreedores más grandes para Irlanda son Reino Unido y Alemania, con préstamos pendientes de $149 millardos y $139 millardos, respectivamente, de acuerdo a la data del Banco para Acuerdos Internacionales. Una quiebra bancaria irlandesa afectaría los sistemas bancarios alemán y británico de manera directa, y requeriría significativos rescates bancarios locales.

Un segundo canal de contagio sería por vía de los mercados de capital, hasta Portugal. El mayor acreedor para Portugal es España, por sí mismo está en una precaria posición con exposiciones de $78 millardos. La quiebra de los bancos irlandeses se esparciría como fuego. Esto no ha sido prevenido.

El caso para que Irlanda tome el dinero de la Facilidad de Estabilidad Financiera Europea (EFSF, por sus siglas en inglés) está abrumando. La EFSG fue establecida precisamente para ese propósito. Contrario a lo que yo esperaba, la EFSF se ha encargado de encontrar la forma de ofrecer préstamos con tasas de interés relativamente bajas. El quid pro cuo es un límite de financiamiento significativamente más bajo de lo que indica la cifra titular oficial general de €$440 millardos (US$602 millardos). La EFSF no es lo suficientemente grande para manejar ningún problema que pueda surgir en España. En ese sentido, no es un resguardo para la eurozona, sino solamente para dos de sus más pequeños y más periféricos miembros.

Considerando lo que está en juego, tanto para Irlanda como para la eurozona en conjunto, es absurdo para Dublín hacerse de rogar para conseguirlo. Es igualmente absurdo para otros hagan un préstamo contingente de la EFSF sobre asuntos de política fiscal. La semana pasada, los negociadores de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional llegaron a Dublín para conversaciones que serían difíciles. Aunque estos indicaron que buscarían un acuerdo, el gobierno irlandés se mantuvo dispuesto a evitar una humillación. También hay consideraciones políticas por parte de aquellos que están garantizando los préstamos. El parlamento alemán, por ejemplo, no puede darse por sentado. También, deberíamos estar preparados para elementos de finanzas estructuradas, cuyo propósito, como siempre, será impresionar. Patrick Honohan, el gobernador del banco central irlandés, ya dio a entender que una facilidad de reserva contingente podría ser todo lo que se necesitaba. ¿“Esperar” no suena mucho mejor que “rescate”? Tan pronto como se estabilice la situación, no nos debería importar.

Yo espero que la eurozona se recupere pronto sobre esta particular crisis de financiamiento. Los mecanismos para resolverla ya están previstos. Pero yo estoy preocupado por los rendimientos a mediano plazo, para los cuales ellos no están preparados, ni siquiera cerca. Lo primero es la solvencia. La EFSF puede proporcionar liquidez para los bancos irlandeses, pero con esto no puede hacerlos solventes. La deuda externa bruta de Irlanda quedó en $2,131 millardos a finales del segundo trimestre, aproximadamente el 1,000 por ciento del producto interno bruto. A finales del 2009, la posición de la deuda externa neta era de 75.1% del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo al economista Ricardo Cabral; mejor que el de Portugal, pero todavía alto.

Para mantener la solvencia, Irlanda y otros países periféricos de la eurozona requieren muy pronto un retorno al sólido crecimiento. Kevin O’Rourke, profesor de economía en el Trinity College Dublin, presentó un importante punto de principios la semana pasada. Si usted cree que las reformas estructurales son la clave para un crecimiento más alto entonces seguramente usted no puede aplicar este argumento a Irlanda, un ejemplo de un país que ha implementado reformas. En un momento de extremo constreñimiento fiscal, un constreñimiento monetario moderado y una débil demanda global, yo no puedo ver por donde Irlanda crecerá. ¿Realmente Dublín piensa que las corporaciones extranjeras serían atraídas por las bajas tasas fiscales corporativas, y que elegiría este momento para invertir, dadas las incertidumbres actuales? ¿Y podría Irlanda realmente producir una devaluación de suficiente tamaño y con suficiente velocidad para crear un “boom” en la exportación en un momento como este?

Mi segunda preocupación es el retorno de grandes desequilibrios a la eurozona. La Organización para el Desarrollo y Cooperación Económicas la semana pasada pronosticaron la actual cuenta de superávit de Alemania estaría retornando a un 7% de producto interno bruto para el 2012, cerca del récord pre-crisis. Estamos plantando las semillas para una próxima crisis, para la cual la Unión Europea no tiene institución, ni facilidad y tampoco la fuerza laboral.

Las claves

1.  Tasa fiscal baja

Los irlandeses dicen que ellos necesitan una tasa fiscal baja para atraer la inversión extranjera directa. Es difícil concebir un asunto que es menos relevante para el problema actual.

2.  Consecuencias

Una quiebra bancaria irlandesa afectaría los sistemas bancarios alemán y británico de manera directa, y requeriría significativos rescates bancarios locales.

3.  Dudas de crecimiento

 En un momento de extremo constreñimiento  fiscal y monetario moderado y una débil demanda global,  no puedo ver por donde Irlanda crecerá.

Diplomacia EU está entre brumas que envuelven a  Obama

Clive Crook

La cumbre Nato celebrada en Lisboa el pasado fin de semana concluyó un flujo de reuniones internacionales de alto nivel, que, desde el punto de vista del presidente Barack Obama, fueron frustrantes, improductivas o simplemente embarazosas. No obstante, sus asesores desean que usted sepa que la postura de Estados Unidos en el mundo no es la menos ultrajada. Realmente, según ellos dicen, hay una gran cantidad de malentendidos a este respecto.

Ellos insisten en que la recesión global, la cual comenzó como resultado de un mal manejo económico por parte de E.U., no ha menguado el prestigio y el poder americanos. La caída del Grupo de 20 naciones principales en los temas de cooperación macroeconómica es apenas digna de mencionar. La renuencia de los aliados a seguir participando en Afganistán era de esperarse.

Los esfuerzos republicanos en el Congreso para bloquear el acuerdo Start con Rusia en relación a armas nucleares son un retraso temporal. En cuanto a la derrota de los demócratas en las elecciones de medio término, la cual ata las manos de la administración en muchos asuntos de interés internacional, le da a uno mucho en qué pensar. ¿Poder disminuido? ¿De dónde la gente saca esas ideas?

La respuesta es que se recuperará, pero esto puede ser por un tiempo, y no se recuperará del todo. Las recientes apreciaciones al poder de E.U. son reales, aunque es fácil exagerarlas. Como en el ámbito local (sólo que en mayor proporción) la diplomacia de Obama ha parecido decepcionante en parte debido a que se esperaba demasiado de este.

Recordemos su herencia. La administración de Bush sentó las bajas de E.U., dicen los críticos, con su fracaso en Irak y su desdén por el poder débil. Obama pondría esto en orden. Su elección fue vitoreada alrededor del mundo. Finalmente, un líder con el que otros gobiernos pueden trabajar. Ve disputas irresolubles que se funden en el calor de su buena voluntad. Las recientes decepciones parecen malas en parte debido a que uno las mide contra expectativas absurdamente exageradas.

El problema no es Obama

Es más difícil para E.U. intimidar al G20, por ejemplo, y no solamente porque el nuevo grupo es más grande que su predecesor. Los intereses de sus miembros también están menos bien alineados; y China, Brasil y la India son menos capaces de aplazar que Japón y los grandes poderes europeos estaban en su gran día. Lo que importa es que el carácter del G20 está siendo formado en el momento en que E.U. está debilitado; antes que más tarde, cuando prevalezcan condiciones más normales.

Ser el primero

En las semanas recientes, E.U. vio lo que significa ser simplemente el primero entre los iguales.

VERSIÓN AL ESPAÑOL DE ROSANNA CAPELLA