Comentarios en breve
Repartir costo de ajustes

<STRONG>Comentarios en breve<BR></STRONG>Repartir costo de ajustes

Cuando los industriales de Haina exigen  del gobierno dejar de adoptar medidas monetarias para adoptar medidas fiscales, lo que quieren decirle a la administración del doctor Fernández es que reparta la carga de los ajustes económicos y financieros.  En la tradición dominicana,  casi siempre los costos de los ajustes son pagados por el sector privado, es decir, los empresarios, y por la población en general.  Quien quiera verificarlo sólo tiene que ver  los nombramientos que salen ahora del Palacio Nacional. Mucha gente con rango de secretario de Estado, para poder cobrar como tal.  En la Lotería Nacional,  por ejemplo, acaban de designar a cuatro sub administradores. Cuatro sueldos, cuatro yipetas, cuatro chóferes, etcétera.+

El choque

Chío Jiménez

El secretario de Agricultura le ha contestado a los arroceros que ellos han trabajado bien y que, en consecuencia, han tenido buena cosecha, buena productividad y un efectivo respaldo del gobierno.

O. Espaillat

Aunque parezca extraño, el presidente de la Federación de Productores de Arroz piensa que  el gobierno debe garantizar la rentabilidad de los arroceros. Se queja de los costos y de la suspensión de la pignoración.

El personaje

Experto  agropecuario

Frank Rodríguez

Francisco Rodríguez, más conocido como Frank Rodríguez, está, posiblemente, entre los tres especialistas agropecuarios más sobresalientes del Partido de la Liberación Dominicana. Sobre sus espaldas tiene casi 40 años de estudios, investigaciones y experiencia sobre el campo dominicano. Ha sido secretario de Agricultura y en varias ocasiones director del Instituto Agrario y del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos. La seguridad alimentaría es un tema que ha manejado más de una vez y lo ha hecho, en ocasiones, con la orientación del eminente Jacques Chonchol. En un momento como este de crisis alimentaría, Frank Rodríguez es un recurso humano que ningún gobierno puede darse el lujo de subutilizar.