Coctelera

Coctelera

(Cuan orgullosos debemos sentirnos los dominicanos por contar con un electorado que siempre ofrece palpables demostraciones de civismo y que ha probado, hasta la saciedad, que se ha ido por delante, en su amor al terruño, de la mayoría de sus líderes y dirigentes! (Qué bella demostración ofreció ayer ese electorado a la conciencia nacional y mundial, en unos comicios que despertaron el interés no solo de esta América sino también de una Unión Europea que cada vez es más influyente en nuestro medio…

Ayer, y como es tradicional ya en el país, el electorado acudió a las mesas de votaciones en perfecto orden, desafiando agua y sol para depositar su voto y elegir al candidato de su preferencia. Lástima que la sangre manchara el proceso y no por fallas en el mismo, sino por causas más bien personales. Pequeños incidentes, normales en esta clase de eventos, fueron subsanados sin muchas dificultades y cuando algo de violencia asomó, no fue por causa de los electores sino debido a excesos incurridos por quienes más llamados están a mantener el orden… Como en anteriores ocasiones, después del cierre de las urnas, la tensión se apoderó del ambiente, dada la dilación en presentar al país el primer boletín con resulados parciales de los comicios. Podía presentirse que algo pasaba y cuando monseñor Agripino Núñez Collado hizo uso de la palabra en presencia del pleno de la Junta Central Electoral (JCE), de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del Cuerpo Diplomático, la tensión creció. El valioso obispo dominicano, en tono enérgico, aunque sin hacer cargos precisos, dio a entender que esferas oficiales obstaculizaban la segunda parte del proceso….

El prelado no vaciló en recordar cuanto pasó aquí en 1978, cuando un grupo de jefes militares trataron de desconocer la voluntad popular que rechazaba la reelección del doctor Joaquín Balaguer, en perjuicio de la candidatura perredeísta de don Antonio Guzmán. Monseñor Núñez Collado prestó otro servicio eminente a su nación, con claras advertencias que, sin ambages, reforzaron los representantes de organismos internacionales presentes aquí…

Poco después que la JCE emitió un tímido primer boletín, dando ventaja al candidato peledeísta Leonel Fernández, el presidente-candidato Hipólito Mejía sorprendió a la nación con un gesto digno, que le enaltece y le honrará por siempre: habló brevemente para decir que reconocía la derrota de su partido y la victoria del doctor Fernández, a quien felicitó públicamente. Mejía manifestó, sin rodeos, que en el centro de cómputos de su propio partido se mantenía la tendencia mostrada en el primer boletín de la JCE. Pero ya, horas antes, la agencia EFE había había divulgado una encuesta hecha a boca de urnas por Penn and Schoen que daba a Fernández ganador con un 56 porciento. Poco rato después se supo, extraoficialmente, que el centro de cómputos del PLD otorgaba el 56 porciento. De manera también extraoficial, a las 11 de la noche, se expresó que los cómputos de Participación Ciudadana daban un 55 porciento a Fernández…

Ayer, mi querido Magino, hubo triunfadores, nunca vencidos. El primer y gran triunfador fue el pueblo dominicano, que gusta de la fiesta democrática. Triunfó el doctor Fernández, ahora presidente electo. Y triunfó el presidente Mejía, por su gesto de nobleza al eliminar la tensión ambiental. Triunfaron los observadores nacionales e internacionales, que probaron que la democracia reclama vigilancia permanente, todo el tiempo. Y se impuso la Junta Central Electoral por su actitud limpia y enérgica…

Fernández heredará una situación difícil cuando asuma el mando el 16 de agosto venidero. Algo, sin embargo, deberá tener muy en cuenta su gobierno: debe gobernar con humildad, con sencillez, con permanente vocación de servicio. No debe permitir que en su régimen se aposenten la arrogancia, la prepotencia. Este país reclama la unión de sus mejores hijos para enfrentar una situación sumamente difícil en los aspectos económico y social. Y las dificultades solo podrán ser vencidas cuando la voluntad politica se dirija hacia el bien común y la justicia en todos los órdenes.