Coctelera

Coctelera

¿Cómo está mi querido Magino? ¿Preparado para el combate en la última semana prenavideña? Tenemos, para comenzar con relativa suavidad este fin de año, que la Cámara Baja del hermano mayor, jefe indiscutible del imperio, aprobó, por votación de 239 a 182, una serie de modificaciones a las leyes migratorias que regirán en la tierra de los pioneros del Mayflawer, modificaciones que le zumban la manigueta. Estados Unidos, según su gobierno busca “protegerse” y por eso quiere restringir la migración incontrolada, hasta el punto de hacer de la llamada ilegal un “delito criminal”. Su conocimiento tendrá que ser amplio en esta materia, pues si usted entra ilegalmente al territorio norteamericano, ya no será suficiente con la deportación, sino que también será procesado porque usted es “un criminal”… El proyecto de ley aprobado prevé la construcción de una valla o cerca en la frontera con México, algo que quisieran algunos que se imitara en un pequeño país caribeño, siempre y cuando la valla se hiciera “de grado a grado” para poder macutear de lo lindo. El asunto, sin embargo, no dispone negar la nacionalidad norteamericana a los hijos de los ilegales, cosa que usted puede asegurar que capitalizará alguna gente que todo lo capitalizan, hasta los “chelitos” que le sueltan a las organizaciones no gubernamentales y que los convierte, en la práctica, en una especie de agentes extranjeros no declarados… Los amables norteamericanos dizque aspiran que la reforma a las leyes migratorias no solo contengan el flujo de “viajeros” hacia territorio gringo, sino que provoque que “millones” salgan con destino a sus respectivos países. Por ejemplo, viejo carajete, el super optimista Thomas Tancredo, republicano como usted puede suponer soltó esta florecita: “La gente volverá a sus casas por millones, y los que no se vayan los deportaremos”. Tome nota de eso, viejo Magino, pues donde compran, generalmente venden… Bueno, salteador de caminos, Estados Unidos tiene legítimo derecho a hacer cuanto ha hecho. Si entienden que necesitan medidas para proteger su territorio, pues que las dicten. Para eso conforman ellos un país soberano, aunque parece que la soberanía es un concepto que las veces les cuesta mucho trabajo entender. Al menos, eso piensan ahora mismo los muchachones de Irak. Tengo para decirle que el gobierno estadounidense ejerce su poder como disponen sus ejecutivos y legisladores. Y mandan al carajo a los críticos, después que les permiten debatir los asuntos a tratar…ahora bien, querido viejo, si modificaciones sustanciales a leyes migratorias son dispuestas por naciones de pipiripao con más miedo que vergüenza, entonces el amo y señor del circo lanza andanadas que eso es un gusto. ¿Se imagina usted lo que pensarían en el Norte bravío y abusador, si un legislador criollito dice que serán deportados los ilegales que no retornen a su lar nativo por su propia voluntad? ¡Ay, mamacita! Se convocarían, de urgencia, organismos como Amnistía Internacional, Human Rights, entidades de las iglesias, sociedades de derechos humanos y más yerbas que el carajo. Desde luego, quedaría en reserva la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, dependiente de la concentración colonial denominada Organización de los Estados Americanos (OEA), a la cual recurre hoy gente que usted ni siquiera soñó que haría eso. Por cierto, Estados Unidos no reconoce jurisdicción alguna a esa Comisión, que le metieron por ojo, boca y nariz al dócil y complaciente gobierno quisqueyano. Como tampoco el imperio acepta eso de corte internacional para procesar a sus muchachos que usen el exceso de velocidad en sus incursiones por campos que les deberían estar vedados aunque fuera solo por vergüenza….Tengo entendido, Maginito, que por ahí hay una pequeña nación que quiere cambiar sus disposiciones migratorias, pero eso es considerado una especie de sacrilegio por el hermano mayor orwelliano. Y eso brother, como no pudo cambiar la ley, ahora quiere joder la pista, y bien profundo, con un reglamento que permitiría a indocumentados hasta llegar a cargos municipales por cantidades industriales. Esta es una situación difícil, pues grandotes no quieren cierto tipo de material migratorio y solo desean soltarselo a este pobre país, con la complicidad de una serie de “humanistas” que gustan mostrar su civismo usando a los demás. De todos modos, viejo verde, recuerde que los muchachos antes jugaban mucho a las bolas, que llamaban canicas. Existían o existen unos bolones grandes que se usaban de “bon” de lindos colores y que venían colgando en unos sacos llenos de bolitas. Eso es lo que se necesita ahora y se necesitará siempre, bolones que cuelguen, para que usted pueda entonces cantearse y gritar “mano, tras mano y tratrá y porra”.