Coctelera

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Muy buenas, don Magino. Buena semanita laboral esta que se inicia hoy. La llamamos laboral para no dejar. Pero a nivel oficial, cuando menos, pocos trabajan y muchos hacen política. Es la ley electoral no escrita en los procesos dominicanos. Ni Modo….

Caro viejo, la crisis post electoral de 1994 no fue una pendejadita. Este país estuvo a punto de caer en una especie de limbo político, pero con la muy poco ruborosa intervención extranjera y el concurso obligado de los partidos políticos llamados mayoritarios, se logró una solución «salomónica»: acortar en dos añitos el período para el cual fue `electo` el doctor Joaquín Balaguer (1994-1998) pero manteniendo el de cuatro para las autoridades congresionales y municipales escogidas en esos mismos comicios. También se decidió separar las elecciones –presidenciales y congresionales y municipales– y proscribir la reelección del mandatario por dos períodos consecutivos…

Pese a los tollos realizados en las gestiones políticas que se hicieron, se dispuso, asimismo, que para ganar la presidencia de la nación se necesitaba lograr el 50 por ciento más un voto del total de los sufragios emitidos. Es muy claro que aquí hiló `fino` el doctor Balaguer, para cerrar el paso al finado José Francisco Peña Gómez. Todos sabemos cuanto ocurrió en 1996. Peña Gómez no pudo pasar y en una segunda vuelta se maniobró para llevar al peledeísta Leonel Fernández Reyna al Palacio Nacional….

Creo, no obstante, que pese a las reformas al vapor que se hicieron a la Constitución en ese 1994, se lograron asuntos muy positivos para la nación: 1) La proscripción de la reelección presidencial, causa de tantas desgracias en la historia dominicana. Ahora mismo, en la actual campaña que toca a su fin, se observan ciertos excesos que solo se producen por el afán de mantenerse en el mando. 2) Separar las elecciones presidenciales de las congresionales y municipales. El hecho de que el período presidencial fuera recortado en dos años y se mantuviera en cuatro el de los legisladores y funcionarios municipales, dejó un escenario electoral bianual. Y eso lo aprovechan muchos grupos para exclamar que el país no soporta comicios cada dos años y que lo conveniente sería que esos comicios se efectuaran en el mismo año, aunque separados….

Prevaliéndose de esos argumentos, mi querido Magino, hay legisladores que están prestos a auspiciar una nueva reforma a la Carta Magna, para establecer que las elecciones del 2008 se efectúen en esa forma, separadas, pero en el mismo mes. Solo que esos legisladores tienen una forma muy original para auspiciar su propuesta: que los diputados, senadores, síndicos y demás funcionarios municipales electos, no entreguen el poder que tienen el 16 de agosto del 2006 sino en la misma fecha del 2008. Es decir, a lo Horacio Vázquez, prolongar su mandato por dos años…..

Hay legisladores reformistas y peledeístas –cuando menos en la Cámara de Diputados– que aprueban la maniobra. Quizás no han observado, por puro interés personal, que esa prolongación mantendría el control congresional en las manos perredeístas, sobre todo en el Senado, pues esa fuerza política barrió en los comicios parciales del 2002….

Debe tomarse en cuenta, también, que el elector que depositó su voto en las urnas el 16 de mayo del 2002, otorgó un ejercicio por cuatro años, nunca por seis, y moralmente ninguna autoridad tiene derecho a extender ese mandato por puro capricho o conveniencia personal. Por eso cabe preguntarse, ¿por qué los legisladores no respaldan la modificación constitucional reduciendo el mandato a dos años para quienes resulten electos el 16 de mayo del 2006? Esos funcionarios electos, entonces, entregarían el 16 de agosto del 2008, junto al presidente y vicepresidente que serán escogidos en los próximos días…..

De esa forma, mi querido Maginito, los legisladores y funcionarios municipales electos el 16 de mayo del 2002 no habrán hecho sacrificio alguno, pues estarán en sus funciones hasta el 16 de agosto del 2006 –cuatro años– y será muy legal y muy constitucional que quienes entren en ese año 2006 concluyan en el 2008. De ahí en adelante, ni modo, cuatro años junto al presidente al vicepresidente. Volverá la boleta de arrastre que tanto gusta a muchísimos pendejos que llegan a las Cámaras y a los cabildos amparados en la sombra del candidato presidencial. Pero aquí vivimos y con estos bueyes tenemos que arar.