Coctelera

Coctelera

Mi querido Magino,  el presidente Leonel Fernández ha dicho que hay más aspirantes que cargos disponibles en la administración pública. Esa es la puritita verdad. Tenía una idea tonta en mente, pero creo que ya es demasiado tarde hasta para proponerla. De todos modos aquí va: se toman dos globos electrónicos y en uno de ellos los bolos tendrán escritos los cargos a rifar.

En el otro aparecen los nombres de los viralatas que aspiran chupar la tetuana de la vaca del Estado. Usted escuchará que de un globo sale el nombre de Vagolín Transfugón del otro globo se extrae un bolo con la leyenda  asistente 69 de los clasificadores de oficios que serán incinerados en orden alfabético. Si el tercio, después de someterse a ese sistema, muestra inconformidad o protesta públicamente, entonces se le envía a freír tusas…

Al Coctelero  nadie le ha dicho que el presidente Fernández hablará ante la Asamblea de las Naciones Unidas, el mes que viene, y que allí volverá a enfocar el tema de la especulación que existe con los precios del petróleo. El jefe del Estado dominicano no pierde ocasión para referirse a ese tema, muy especialmente si se trata de reuniones internacionales…

Doce diputados  peledeístas se quejan por lo que llaman “cancelaciones masivas” de seguidores de Danilo Medina. Entonces, ¿eran falsas las denuncias de que los adeptos de Medina eran siquitrillados en masa en los días que siguieron a su derrota  ?…

Ayer   gocé de lo lindo al leer el reportaje publicado por El Caribe en relación al fraude conocido como “Cultura de los Paredones”. Han pasado más de 40 años y todavía la risa se hace presente cuando se recuerda la manera en que artesanos de La Caleta, Boca Chica, engañaron a “expertos” con la venta de “piezas precolombinas”, “expertos” que, a su vez, creían que pagaban precios de bagatela por las figuras “prehistóricas” que adquirían.

Un hábil dominicano, apodado Benyi, era el autor del trabajo con el que se engañó a tanta gente. Benyi y otros artesanos de La Caleta encontraron un medio de vida hasta que se descubrió el fraude. Benyi, con razón, dijo que en vez de perseguírsele, se le debía proteger por ser el creador de un arte verdaderamente popular…

Nuestra  solidaridad, mi querido Magino, con el pueblo cubano, azotado por un terrible huracán que devastó amplias zonas de la isla hermana. Felizmente y gracias al entrenamiento de años, las autoridades cubanas movilizaron más de 200,000 personas para proteger sus vidas. Vayamos en auxilio de los cubanos, aunque sea con un frasco de mertiolate y no olvidemos cómo ellos han estado presentes en nuestras desgracias. Y a pedir a Dios que no sean altos los daños en Nueva Orleans al paso de Gustav.